(Este ensayo fue publicado originalmente en La Revista Cruce -http://www.revistacruce.com/politica-sociedad/del-debate-publico-bi-polar.html )
Como activista Queer en NYC he observado que uno de los mayores retos que enfrentan los grupos LGBT con los que he colaborado, es el de establecer una identidad que nos describa de forma justa. El trabajo es cuesta arriba pues las grandes organizaciones con los grandes presupuestos tienden a monopolizar los medios de comunicación y de paso, homogeneizar una comunidad tan diversa que ni siquiera puede ponerse de acuerdo en su acrónimo (LGBT; LGBTTQIA; LGBTTQQITSA; LGBTTQIA POC, y algunas variaciones.)[1] Esto es importante porque a la hora de priorizar cuáles son nuestros objetivos, nuestras prioridades desaparecen, se esfuman y/o se transforman en las de las grandes organizaciones LGBT –dirigidas mayoritariamente por hombres blancos gay.
Por ejemplo, el Sylvia Rivera Law Project, el Audre Law Project, Queers for Economic Justice y F.I.E.R.C.E son organizaciones cuyo trabajo está dirigido a organizar comunidades Queer de color[2] en la Ciudad de Nueva York. Los problemas que interesan a estas organizaciones tienen que ver con justicia económica, racismo, exceso de presencia policiaca en sitios donde se reúnen las comunidades Queer de color, pobreza económica, problemas relacionados con inmigración, problemas de jóvenes o adolescentes de nuestras comunidades, falta de representación legal digna, apoyo a personas LGBT encarcelad@s, representación y apoyo durante vistas administrativas, acceso a programas de beneficiencia, liberación sexual, etc. Es difícil describir cuán invisibles nos sentimos cuando se reporta en los medios noticiosos corporativos: “Gays contentos con Obama”, “Comunidad Gay dá un paso adelante en su lucha por ser admitidos en el ejército de EEUU”, “Comunidad Gay logra que se reconozcan los crímenes de odio” o “Comunidad Gay unida en celebración de Matrimonio gay en NY”. Todos estos titulares, sentimos en muchas ocasiones, presentan una visión distorsionada de quienes muchos y muchas de nosotras somos. Ninguna de estas noticias están en nuestra lista de prioridades.
Aquell@s que atendemos a los derechos de inmigrantes estamos decepcionados con Barack Obama, quien el año pasado estableció un record de deportaciones de 400,000 personas. Tampoco pienso que personas LGBT desempleadas, o que hayan perdido sus casas durante la crisis hipotecaria fabricada por el mercado, tengan razón para estar alegres con la falta de soluciones y de liderato que el Presidente Obama ha demostrado. Personas LGBT pacifistas no tenemos interés alguno en adelantar la “causa” de entrar al ejército de EEUU. Constantemente hemos tenido que preguntarnos cómo impactar las noticias sobre nuestras comunidades con nuestras propias visiones. El actual formato bi-polar que nos brinda un reportaje “balanceado” nos invisibiliza constantemente, además de que empobrece y embrutece el debate público. Continue Reading »Del debate público bi-polar o cómo contribuimos a ponerlo todo en Blanco y Negro
Iris Chacón debe estar celosa, desde su anuncio del coolant, ningún culo había jamaqueado a Puerto Rico de una manera tan potente!
Nunca pensé que mi próxima columna para En Rojo sería dedicada al alegado tercer ojo de Roberto Arango. Bueno, tampoco nunca pensé que se lo vería! Y que se lo vería desnudo, (algunos dicen “sumiso” otros dicen “hambriento” todos y todas admirando su flexibilidad.) Sin embargo, el alegado objeto de admiración de Arango, entra al “Hall de La Fama de los Culos en Puerto Rico”, junto al de Narciso y al de Iris Chacón, porque admitamoslo, esos son los tres que han causado estrépito en Puerto Rico, y que nos han dado oportunidad de conocernos mejor. El de Narciso nos develó el legado racista de la tradición hispana en Puerto Rico y sus consecuencias inmediatas y presentes. El de Iris Chacón con un anuncio de Koolant estremeció a PR develando que nuestra obsesión por ese centro de gravitas era tan fuerte que ninguna censura nos obligaría a negarle a nuestros hijos e hijas exposición a aquel “tremendo Koolant” aún cuando el anuncio fuera al mediodía. Ahora, el honor le toca al Culo bastardo, el que no ha sido reconocido, pero que cuya paternidad se achaca a Roberto Arango, quien se niega a descartar la posibilidad de que en efecto, fuera de el. Claro, nada nuevo, este “ojo de huracán de pasiones” (para algunos hermoso), comprueba lo que sabemos, que nuestros políticos tienen ano, que a veces como muchos y muchas, lo retratan, y que tal vez lo usan para cosas que no necesariamente tienen que ver con cagar. ¿Que significa esta develación del ano político para Puerto Rico? ¿Que podemos aprender de ella?
A primeras podemos aprender que la homofobia sigue viva y rampante. En algunos de los medios noticiosos se ha tratado el asunto con un voyerismo repudiable y una homofobia latente (no pun intended). Los comentarios que se dejan debajo de algunas de las noticias son violentos, insultantes, homofóbicos y misóginos. Ah si, también son partidistas. Observamos que inmediatamente se han re-articulado discursos que solapadamente cuestionan la capacidad de un legislador o legisladora para ejercer sus funciones de acuerdo a su sexualidad y el disfrute de la misma. Discurso que en otras instancias ha sido esbozado por el mismo Arango. De momento nos hemos encontrado personas de la comunidad LGBT y sus aliad@s recordandole a la gente que el issue importante no es si la orientación sexual es relevante a la hora de examinar la capacidad de ejercer cómo legislador. La honestidad, si lo es.
Me dió gracia ver a Bathia fingiendo estar horrorizado, pretendiendo que no quería ver ese hoyito peludo, masculino. Sus ojos lo traicionaron pues parecian decir: “Ver en El Vocero, el pandero abierto espatarrao de quien te gritó pato en el 2004, PRICELESS.
A segundas nos damos cuenta de que le educación sexual no solo hace falta en las escuelas, sino también para adultos. Hay profundo desconocimiento de la sexualidad en general. Tanto desconocimiento que cabe preguntarse que hubiera pasado si la foto se hubiera descubierto en un servicio para heterosexuales y no para hombres gay. He visitado muchísimos lugares de citas para heterosexuales en Internet y puedo asegurar que muchísimos hombres heterosexuales gustan de retratarse en la misma pose y solicitar dominatrices, de esas con latigos y paletas, las de las botas de charol altísimas y que a veces usan dildos negros, gigantescos. De hecho, esas dominatrices son de las mejores pagadas en la profesión mas vieja del mundo, pues muchos hombres heterosexuales prefieren pagarles a ellas que confesar a sus esposas sus mas íntimos deseos y placeres. Sin embargo, los comentarios en las redes sociales parecen identificar a ese fondillo, que yo veo como “agresivo”, un ano “in charge”, como uno sumiso, y por tanto homosexual. Amigos, hace tiempo no vivimos en Kansas!
Columna originalmente publicada en 80grados, donde prefiero dejen los mensajes.
Una tarde, que aún recuerdo como ayer, estaba en casa de mi vecino, ambos teníamos 15 años, yo acababa de ser aceptado a la UPR, el estaba en grado 11. No recuerdo porqué comenzó el juego de manos pero nos empatamos a pelear, creo que fue por un disco. De repente y sin que nadie me avisara, allí en el piso de su cuarto, estábamos teniendo lo que los gringos llamarían “very hot sex”. Luego de los orgasmos, corrí a mi casa, me bañé y me tiré en la cama a mirar el techo. ¿Dos hombres podían hacerlo igual que un hombre y una mujer? Digo, en teoría creo que lo sabía pero cómo que no lo “sabía” de veras hasta que “me pasó a mi”. No nos atrevimos a mirarnos a la cara cómo por una semana. Esto se repitió por unas tres semanas, luego de eso, ya ni bochorno nos daba. De hecho salíamos juntos en parejas con nuestras novias a las que no podíamos esperar a acompañar a sus casa después del cine o de un baile, para ir a “conocernos” biblicamente. ¡Que mucho salté su verja después que sus padres se acostaban!
Sin embargo, en casa, mientras miraba mi techo, era diferente. Yo quería entender aquella pasión, aquel deseo incontrolable. Estaba seguro que si lo conocía y entendía mejor, podría ponerle riendas, hacerlo mío y no al revés. De algo si estaba seguro, no era homosexual, yo no quería ser ni mujer ni estilista. ¿Era esto una fase?, ¿Era yo bisexual? Bisexual, de hecho, me sonaba bien cool. Pero no sabía como iba a acomodar eso con mi futuro: una carrera, una esposa vitalicia y una parejita de hijos, (un nene y una nena).
Luego de escapar de mi casa, aún adolescente, me lancé en una exploración plena de mi sexualidad, de mis deseos. El cielo era el límite. No sólo porque así dice la frase, sino porque había aprendido que mi deseo me tenía el cielo prohibido. Lo que en ese tiempo me importaba poco pues teniendo sexo con otros hombres ya me sentía en las nubes. Y nunca regresé hasta que….
De nuevo se discuten en estos días las infames “terapias reparativas1”. Esta vez ante la revelación de que el afeminado esposo de Michelle Bachman2, Marcus Bachman, utiliza su clínica (que recibe fondos federales) para “curar” homosexuales con terapias Cristianas3. Las terapias reparativas han existido por muchísimos años y no son exclusivas de EUA. Todavía recuerdo a un buen amigo mío a quien su padre drogó y secuestró a la República Dominicana en los primeros años de la década de los 90. Mi amigo sufrió vejámenes que rayaban en la tortura. Su padre, un reconocido comerciante de Bayamón que asistía a la misma iglesia que mi padre, no soportaba tener un hijo maricón. Este joven adolescente luego de varias semanas pudo convencer al doctor que había cambiado a heterosexual y que necesitaba volver al hogar y a su familia para fortalecerse. El doctor, o le cogió pena o le creyó y aprobó su regreso a Puerto Rico a pesar de que mi amigo nunca pudo mostrarle una orgullosa erección en respuesta a las fotos pornográficas de mujeres con que lo bombardeaban.
En el pasado, muchos hombres adultos han entrado voluntariamente a estos tratamientos, la mayoría con algún tipo de conexión religiosa y que se han agrupado en un movimiento que se auto denomina el “Movimiento ex-gay.” Los resultados que estos grupos reclaman son sospechosos y de hecho, hay otro movimiento que se llama el “Movimiento ex ex-gay.” Que agrupa toda la gente que ha entrado al movimiento ex-gay y fracasado en su empeño de cambiar de orientación sexual.
No es sorprendente que muchas organizaciones de la comunidad LGBT denuncien el movimiento ex-gay cómo uno de falsos profetas. Para hacer esto han reclutado a científicos, psiquiatras y psicólogos que advierten que estas terapias son engañosas y que no logran cambiar la orientación sexual4. Además se ha comenzado a documentar los efectos a largo plazo de estas terapias, entre ellos alcoholismo, depresión e incluso suicidio. Para mí es importante que las organizaciones LGBT combatan este movimiento con ciencia, pues muchos y muchas de las que solicitan su ayuda, son padres y madres preocupados y/u obsesionados con cambiar la orientación sexual de sus hijos e hijas adolescentes. Much@s de los cuales serán enviados a estos campamentos de oración forzada (“pray the gay away camps”). Para mi es importante que se difunda la información científica que denuncia cuán dañinas pueden ser estas terapias y ofrecerle esta información científica a padres que realmente quieren conocer sus opciones y así evitar que niños y niñas sufran estos vejámenes.
Sin embargo, pienso que en atender esta necesidad, hemos desatendido otro asunto igual de importante. Y es la reafirmación de que muchos de nosotros y nosotras, no nos interesa resolver el issue de si se puede o no cambiar la orientación sexual, porque no queremos cambiar! Es importante que se diga y se repita, a mi me gusta quien yo soy, no quiero cambiar.
Entiendo que puede ser mas rentable política y legalmente hablar de inmutabilidad y reclamar que la orientación sexual, heterosexual y homosexual es fija, (lo que también le da mucha tranquilidad a los heterosexuales y les permite dormir mejor.) Pero es importante que recordemos a quienes no nos conocen, que nuestras vidas, no son esas vidas trágicas que a veces los medios noticiosos y/o de entretenimiento y distorsión nos presentan.
Si me pidieran que comparara mi vida a una película, la misma sería Priscilla, Queen of the Desert. Mi vida ha sido un viaje, por muchos diferentes paisajes y territorios, con amigos y amigas divers@s, persiguiendo tal vez la felicidad, el placer, la novedad, y en el camino descubriendo además, la amistad, la solidaridad, la hermandad, el dólor y la pérdida. Conociéndo a través del viaje, mis cualidades fuertes y las no muy fuertes. Aprendí a llorar, sin miedo, sin vergüenza y aprendí a vivir, como muchas y muchos aprendí a hacer limonada con los limones que encontré. Forjando principios y eticas de vida, aprendiendo a honrar otras vidas, aprendiendo a decir adiós, y siempre dispuesto a decir hola. Puede decir el lector o lectora que me lee, que esa también ha sido su vida, y que ese viaje es el mismo irrespectivamente de la orientación sexual. Yo estoy de acuerdo. Pero si no quiere usted cambiar la suya, por que asume que yo quisiera cambiar la mía?
Y nunca regresé hasta que… pude fortalecerme, hasta que aprendí a aceptarme a mi mismo. Hasta que aprendí a derivar placer de retar las estrictas gríngolas que la construcción del género inflexible nos impone (hay que redimir lo lúdico diría una ex-profesora). No quise volver hasta no poder retarme a mí mismo a escapar de esa cárcel heteronormativa que se construye alrededor de la ilusión de un género, torturado y encadenado en un matrimonio polígamo no consensual, con la orientación sexual y con la biología. No volví hasta que comprendí que para escapar la cárcel del género y para sobrevivir, no solo yo, sino mi comunidad, también tenía que cuestionar, retar y tal vez destruir las instituciones de la iglesia, la nación y la familia.
No volví hasta mucho después de enchularme de Héctor, o de Pedro y hacerle el amor en su motora. No volví antes de enamorarme de Michael, el italiano, y de Michael, el Griego, y Michael el de Santa Cruz. (esa santísima trinidad siempre la recuerdo al mismo tiempo porque fueron contemporáneos.) No volví antes de enamorarme ciegamente de David Morales y de perderlo.
No volví antes de poder re-definir y poder apropiarme de una definición de familia que no está atada a lo sanguíneo, y conocí mas hermanos; Tomás Vazquez, Feliciano Rodriguez, Charlie Perez y Manuel Sanchez. No quise volver sin haber ido a todos los parties de mujeres de Jurutungo! Ni de incluir en mi familia mujeres como Aíxa Ardín, Olga Orraca, Lilliam Irizarry, Liza Gallardo. Hombres cómo Sebastián Colón e Isaac Kwock enriquecen mi vida de formas inimaginables, todo el tiempo. De hecho, recientemente, con mi madre biológica saliendo de una coma en el hospital, fueron Lilliam, Aíxa y Liza quienes me cargaron, nutrieron y cobijaron durante días de gran debilidad, vulnerabilidad y miedos.
No quise volver sin saber lo que es vivir vestido de mujer por varios meses. Ni quise regresar antes de haber amado a un hombre trans.
Y al regresar, regreso celebrando, una vida llena de experiencias buenas y malas, que me han forjado y me han guiado y me han dado alegrías y dolor. Experiencias que tal vez al igual que tú con tus experiencias, no cambiaría por nada porque gracias a ellas soy hoy quien soy.
Así que cuando oigas de Terapias reparativas, de aversión o de oración para cambiar la orientación sexual de homosexuales, recuerda, no sólo no funcionan, no solo son dañinas5, además de informarle a la persona que Asociación Norteamericana de Psicología condena éstas terapias y advierten de posible depresión y suicidio y que no hay un ápice de evidencia sólida de que den resultado. También recuerdale que, a la gran mayoría, tampoco nos interesan, no queremos cambiar!
Tom Robinson – Glad to be Gay
1Una serie de métodos enfocados al cambio de la orientación sexual de homosexuales y bisexuales para convertirlos en personas heterosexuales o para eliminar o disminuir sus deseos y comportamientos homosexuales. Se han probado muchas técnicas, incluyendo la modificación del comportamiento, la terapia de aversión, el psicoanálisis, la oración y el consejo religioso. – http://es.wikipedia.org/wiki/Terapia_de_reorientaci%C3%B3n_sexual
2 Candidata en las proximas primarias del partido Republicano Estadounidense para el cargo de President@ de USA. Una de las favoritas del sector del “Tea Party”.
Columna publicada 8/10/11 en suplemento EN ROJO de Claridad (enlace al artículo original al final)
Recientemente accedí a escribir un ensayo sobre SIDA. En los años tempranos de los 90 milité en ACT-UP PR. Un pequeño grupo de activistas que pensábamos que el gobierno de PR estaba tratando de ignorar y esconder la epidemia de SIDA y que sus políticas al respecto estaban manipuladas tanto por la iglesia Católica cómo por la incompetencia. De hecho, en 1992 fue Claridad o el En Rojo quien nos dió el espacio para hablar de las experiencias comunitarias de los que estabamos bregando con el SIDA.
Fue un tiempo intenso en el que muchos y muchas debatimos moviéndonos de un lado a otro, haciendo multiples cosas, tratnado de hacer lo mejor. Recuerdo que en el pequeño grupo de activistas de ACT-UP, todos y todas también eramos voluntarios de otras organizaciones, hospicios, buddy systems, prevención. Tratando de detener la epidemia, la ola de discrimen y desprecio que acompañó el SIDA fue avasalladora.
Entre mis trabajos voluntarios estuvo el de visitar y acompañar pacientes de AFAPS (Asociación de Familiares y Amigos de Pacientes de SIDA) y el Sabana Litigation and AIDS Civil Rights Project1. Colaboré con el Proyecto Punto de Encuentro, colaboré con la Iniciativa Comunitaria de Investigación, era poca gente haciendo mucho trabajo. Trabajo que no veiamos nunca premiado pues la gente, vecinos, amigos, conocidos, ex amantes, compañeros, simplemente seguían muriendo. Los trabajadores de la mayoría de las agencias estaban tod@s sobrecargados, quemados, cada vez mas casos, cada vez menos esperanzas y menos seguridad de empleo.
Y cómo si fuera poco cada conversación, cada pedido de apoyo, cada transacción o comentario sobre el SIDA esos primeros años estaba acompañada de las mismas preguntas y dudas y datos, los falsos mezclados con los ciertos, los ciertos presentados de forma sensacionalista, prejuiciada. Me cagaba en la prensa todos los días Continue Reading »Sin querer QUEERiendo: Escribiendo sobre SIDA
Publicado originalmente en 80Grados, enlace al final:
The “desires” for a better life for some are always already predicated on the permanent structural abeyance of the collective unmeet needs of the many –the rabble. The asymmetric relationship between sanctioned elite, normalizing desires and the subsidizing of these desires by mass unmet needs are at the heart of this society. –Edgar Rivera Colón
Soy un producto de la generación del slogan Paz y Amor. Me sabía de memoria desde pequeñito la canción de Camilo Sesto, “Amor Libre”. Además de eso crecí y me formé dentro de un movimiento Gay todavía joven que recordaba las verdaderas razones por las que existía. La lucha que acogió el nombre de la barra “Stonewall” se dió contra el abuso policiaco y por la liberación sexual. La lucha de Stonewall no se dió, como cotorrean ahora algunos activistas, por conseguir el matrimonio gay. De hecho, Sylvia Rivera, mujer transgénero puertorriqueña a quien se le acredita haber comenzado el revolú que se formó en Stonewall, era una mujer comunista, liberacionista, co-fundadora de STAR.1 Muchos y muchas de los que la conocimos hemos concluido que Sylvia Rivera2 debe estar revolcándose en su tumba al oírse acreditada con la victoria del movimiento LGBT en obtener el derecho a casarse en el estado de Nueva York. Es irónico que sin embargo a pesar de reconocer la contribución de Sylvia Rivera y las muchas otras personas de géneros y reputaciones sospechosas que en Stonewall se reunían, la agradecida comunidad gay dejó morir el proyecto GENDA (Gender non-discrimination Act) en el Senado este mismo año.
Muchos de los que crecimos creyendo en una agenda de justicia social y liberación sexual, observamos atónitos, a veces impotentes y a veces con coraje, cómo el “movimiento gay” en los últimos cinco o seis años concentró la gran mayoría de sus recursos económicos, humanos y capital político en una agenda tan conservadora como la de obtener matrimonio. ¿No fue la lucha de Hardwick v. Bowers, precisamente la lucha por sacar al Estado de nuestros dormitorios, de nuestras camas? Poco a poco observamos cómo la “agenda gay” se fue de-sexualizando y se hacía claro que los nuevos “power brokers”, principalmente el HRC (Human Rights Campaign) pero también GLAAD (Gay & Lesbian Alliance Against Defamation) y el NGLTF (National Gay & Lesbian Task Force) se movieron en una dirección que se alejaba del ideal de liberación que tenía su base teórica en posiciones políticas asociadas a la izquierda y se acercaban a la derecha ansiosos de reproducir sus paradigmas heteronormativos y requisitos de asimilación y hetero-normalización. No queremos cambiar el mundo, no somos amenazantes, somos “iguales”. Nadie, nunca preguntó, ¿Iguales a quién?
Una de las grandes confusiones de la gente joven del movimiento LGTB en Estados Unidos y en Puerto Rico es que no conocen la diferencia entre conceptos como “izquierda” y “liberal”.3 En USA al igual que PR las organizaciones nacionales han podido vender la agenda matrimonial como una reivindicación de Derechos Humanos, progresista y tal vez revolucionaria. Esto en Puerto Rico ha sido fácil ya que la comunidad LGBT está tan estigmatizada que pronunciarse a favor de la misma es cosa de “izquierdistas y ateos”. La derecha religiosa ha logrado establecer que ser “hombre de bien” es estar contra “lo homosexual”, de ahí el que sea tan difícil para nuestros políticos pronunciarse a favor de nuestras comunidades.
Pero volvamos al matrimonio: el 26 de julio de 1996 se hizo público un edicto endosado por muchísimos activistas queer, académicos y aliados proponiendo una visión a seguir alterna, Beyond same-sex marriage: A new strategic vision for all our falies & relationships. Muchas fueron las voces que se unieron a esta denuncia y la literatura que se produjo al respecto.4 Sin embargo, pienso que la suerte ya estaba echada, las organizaciones norteamericanas nacionales, con fondos provenientes en su mayoría de hombres gay blancos ricos, y/u fundaciones controladas por los mismos decidieron que el matrimonio gay (y lésbico) sería la causa que más fondos y recursos humanos recibiría, y detrás se alineó mucha otra gente y sus organizaciones, porque en USA “you follow the money.” Muchos de los que fuimos activistas del SIDA que observamos a nuestros amantes y nuestros hermanos de familias extendidas morir solos, sin sus parejas a su lado, o desahuciados por una u otra familia biológica de la cual habían sido expulsados, sabemos que el matrimonio otorga privilegios. Sin embargo, en los finales de los 80 y los 90, nuestra exigencia no era el matrimonio gay, nuestras exigencias estaban mucho más acordes con las exigencias de esta proclama: democraticemos los privilegios, redefinamos lo que es familia y núcleos familiares.
Creo este es el momento adecuado para aclarar que no creo que esa responsabilidad de democratizar los derechos privatizados en la unión matrimonial es exclusiva de la comunidad LGBT. Pienso que esta democratización de beneficios y privilegios también compete a los y las heterosexuales. Sin embargo, mi experiencia con heteros ha sido igual de decepcionante. Todas las amistades heterosexuales que en algún momento se me acercaron para denunciar lo asimilista de la agenda del matrimonio entre personas del mismo sexo, poco a poco, todos y todas se han casado. Unos para accesar beneficios de salud, otras para poder utilizar los dormitorios para matrimonios de la universidad donde iban a estudiar, otro para darle ciudadanía a su pareja (cosa que gays y lesbianas todavía no podemos hacer ya que las leyes que reconocen nuestros matrimonios son solo estatales), otras para poder bautizar sus hijos, dos o tres para comprar una casa, otros porque sus familias se lo han pedido, otras porque salían mejor rindiendo planillas como matrimonio! Así que un día me cansé de este doble estándar y resolví que estaba equivocado, que esos derechos privatizados que se le otorgan a la institución del matrimonio deben estar al alcance de todos y todas las que se quieran casar.
El otro ángulo que quiero discutir es que a pesar de este diálogo interno sobre la deseabilidad o no de utilizar todas nuestras fuerzas y recursos en obtener el matrimonio gay, el debate público que llegó a los hogares de todo el mundo fue el que los medios noticiosos decidieron: el debate entre la comunidad gay y los religiosos fundamentalistas. A los medios noticiosos les encanta repetir las sandeces que dice cualquiera sin hacer el mínimo “fact-check”. Que si el matrimonio es una institución que nunca ha cambiado desde el principio del mundo (FALSO). Que si los niños (¿y niñas?) tienen derecho a tener un padre y una madre en cada hogar (give me a f***ing break!); que si la civilización se va a acabar; que si la raza humana desaparecerá; que por eso es que hay huracanes y terremotos. Muchas veces ignorando, que el matrimonio, como figura legal (que es la que les interesa a la comunidad gay y lesbiana) ha estado siempre en evolución. Por ejemplo, antes los curas católicos podían casarse (hasta que la iglesia temió perder sus propiedades con tanto futuro heredero). Por ejemplo, antes sólo los ricos podían casarse; por ejemplo, en USA los blancos no podían casarse con las negras (y viceversa). Esa figura legal ha estado en constante evolución, pero para los medios noticiosos siempre fue mucho más fácil mantener el nivel del debate en un nivel de escuela elemental, 2do grado como mucho. No había manera para muchos de nosotros y nosotras que queríamos impactar el debate de manera inteligente y productiva.
Así que con todo este bagaje, me senté el viernes por la noche a observar, en Internet, el voto final sobre la legislación que permitirá a parejas del mismo sexo casarse en el estado de Nueva York, donde vivo. No voy a negar que me emocionó ver el proyecto pasar. Pienso que legalmente era lo justo. Sentí un placer perverso que balanceó el bochorno ajeno al ver a Rubén Díaz senior, el senador-reverendo demócrata, balbucear incoherente y furibundo su oposición al resultado de la votación. También me emocionó ver a Tom Duane, tratar de articular un discurso sumido en la emoción y presionado por el tiempo. Siempre le he tenido afecto a Tom Duane, no es explicable. Abrí una botella de vino y brindé una copa. Dos días después participé en la gran parada LGBT de NY, donde la inmensa mayoría celebraba el paso de la legislación. Yo también llevaba un leterero, él mismo decía: “Will marry for health benefits”.
Street Transvestite Action Revolutionaries, creado en 1970 para defender los derechos de transexuales y de los niños y niñas queer que huían de sus hogares y vivían desamparados en la calle. Tanto Sylvia como Marsha P. Johnson, la otra co-fundadora, hacían trabajo sexual para alimentar y darles cobija a los jóvenes que se refugiaban en su albergue. [?]
Sylvia Rivera también fue asociada con sus colaboraciones tanto con los “Young Lords” y los “Black Panthers”. El Centro Comunitario de Lesbianas y Gays en Manhattan New York le prohibió la entrada por varios años por exigirles que les ofrecieran guarida a los jóvenes queer sin vivienda en NYC. [?]
Sin Querer QUEERiendo, mi columna de Claridad, publicada el lunes 11 de Julio. Enlace original: http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=19E48FBCB36EC18427F8BBBF6B4B2017
Reposteada aquí para ustedes:
Gay Street; Raphael Perez
Esta semana la comunidad LG, y tal vez la B y la T, celebran dos victorias indiscutibles; El noveno circuito, acaba de abrir el paso para que la administración del Presidente Obama elimine el famoso “Don’t ask, don’t tell2”. También, el matrimonio LG llega a NY. Claro quedan 44 estados dónde el matrimonio no es legal, algunos con enmiendas constitucionales que describen el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Desafortunadamente, se continuarán gastando muchísimos recursos humanos, políticos y económicos en la cuestión del matrimonio3.
Para mi hay asuntos mas importantes, pienso que tenemos que recuperar, especialmente con las comunidades “aliadas4” la conversación sobre sexo, esa actividad que nos gusta hacer5 con gente que tiene los mismo organos sexuales que nosotros. Porque aceptémoslo, esa incomodidad que tiene a tanta gente indecisa y que es amenazante aún para muchos de los que estamos adentro es el “sexo”. ¿Cómo hablamos de sexo sin sentirnos culpables, o suci@s, o terrenales? ¿Quién decidió claudicar en el asunto que fue precisamente columna del movimiento iniciado en Stonewall, la liberación sexual? De hecho las consignas que ultimamente oigo en la parada de Puerto Rico, están muy sanitadas y de-sexualizadas, la gran mayoría reivindicando “celebremosnuestras familias”, “nuestr@s niñ@s”, “nuestr@s iglesias”, “familias straight apoyando familias gay”. En silencio dejamos la liberación sexual y lo lúdico. No se nos ataca porque tenemos familias, o niños o religión, esos son todos “collateral damage”, se nos ataca por como y con quien tenemos sexo. Eso es lo que nos define, nos guste o no y eso es de lo que tenemos que continuar hablando, dialogando, nuestras relaciones sexuales son tan legitimas como las de cualquiera otro. Volvamos a lo básico.
Y digo que debemos volver a lo básico, porque ese asunto no se ha resuelto a satisfacción de nadie. Hablemos de sexo entre mujeres, ese sexo que hace irrelevante al hombre y a su pene en una cama. Ese sexo en que dos o mas mujeres se entregan una a la otra para darse placer, con dedos, lenguas y próstesis de silicón, de cristal, de plástico y hasta de madera (cómo las cruces.) Dónde los orificios son mayoría imperante y dominante y que todavía incomoda a algunos y algunas, y todavía causa resentimiento. Cómo también causa resentimiento e incomodidad el sexo entre hombres, ese sexo objeto de incontables chistes y descripciones despectivas, espadear, irse a las cambiás, zacando fango, ese sexo que no importa el sinnumero de posiciones y cuan acrobáticas algunas de ellas, siempre reduciremos a una sola cosa: Sodomía. Esa sodomía que nunca se domina, nunca se aprende, nunca se enseña, solo se “practica.”
¿Porqué, se preguntará el lector o lectora, mi insistencia en hablar de sexo? ¿No queda mejor eso de “nuestras familias”; “nuestros niños” “Discrimen por la persona que se ama” Pues precisamente porque esos son eufemismos, espejos que nos distraen de la verdadera razón porque muchos y muchas, aun entre nuestr@s aliad@s nos consideran gente de segunda clase. El sexo entre parejas del mismo sexo todavía se ve, siente y huele mal. Recientemente tuve una larga discusión con un “aliado.” Una discusión que ya puedo tener con los ojos cerrados, de hecho, mientras el aliado trataba de hacer argumentos “sólidos”, consistentes y coherentes, yo simplemente iba por inercia, anticipando y contestando cada una de sus lógicas. El argumentó comenzó así:
Aliado: Yo apoyo la comunidad gay, pero esa parada uuff hace mas daño que bien
Yoryie: Que bien, porque la parada hace daño”
Aliado: Pues tanta promiscuidad, tanta payasería, porque se visten así?
Yoryie: La Parada es una celebración, no es una protesta, además ¿Qué tiene de malo que la gente vista de acuerdo al género con que se identifican? ¿O con vestuarios carnavalescos?
Aliado: Bueno es un consejo, una estrategia que deben seguir, ¡sobre todo si quieren el matrimonio!
Yoryie: Oye, pero porqué una cosa tiene que ver con otra, explícame?
Aliado: Pues el matrimonio es una cosa seria, ¿cómo se va a obtener, exhibiendo tanta promiscuidad?
Yoryie: Cogelo suave, aquí hay varias cosas juntas. ¿Cómo tu sabes que la gente que ves, en la parada, por 10 segundos o menos, son promiscuas? ¿Cónoces la definición de ser promiscuo? Hay que tener sexo con mas personas que tú. Es imposible que conozcas el historial sexual de cada una de las personas que ves en la marcha con una mirada. Además, ¿hay alguna condición para los heterosexuales casarse de que renuncien a la promiscuidad durante su soltería?
Aliado: Cómo dije, yo les apoyo, esto es un consejo para que tengan buena estrategia.
Yoryie: Gracias por el apoyo, to davía no me has contestado lo de la promiscuidad.
Aliado: Eso salta a la vista, son promiscuos, yo he visto la parada! Es un gran error.
Yoryie: Mira broder, yo he visto mucho mas personaje carnavalesco y de hecho hasta actos sexuales heterosexuales en tanto el Carnaval de Rio de Janeiro cómo en Mardi Gras en New Orleans, y nunca he escuchado a nadie decir que el derecho al matrimonio heterosexual está en riesgo debido a esos carnavales. Aquí hay una doble vara.
Aliado: Eso no es verdad, ustedes son mas promiscuos que los heterosexuales, todos los estudios siempre lo dicen.
Yoryie: OK, cítame los estudios. Pero te advierto que nunca he leído que la promiscuidad o ausencia de la misma sea una consideración para reconocer o no derechos civiles.
Yoryie: (pasa un día) Estoy esperando los estudios
Yoryie: (otro día) Sigo esperando.
Yoryie: (otro día) ??????
Aliado: A mi tu no me puedes ajorar, los produzco cuando me dé la gana, yo se que los leí.
Yoryie: Mira broder, yo también busqué, pa’ ayudarte, y no encontré ninguno en ninguno de los sitios con credibilidad científica que busqué. Y aunque no creo en el concepto “promiscuidad” los que lo estudian dicen que los heterosexuales son tan o mas promiscuos que los homosexuales.
Y ese es mas o menos el patrón de discusiones con muchos y muchas aliad@s, quienes nos apoyan desde arriba, desde una imaginaria plataforma moral mas alta que la nuestra y que aún les molesta el asunto del “sexo” y les molesta porque lo consideran inferior o pecaminoso, o sucio; sodomía. ¿Quien no ha escuchado a algún amigo o amiga decirnos, “yo no tengo problema con ustedes siempre y cuando me respeten”? Si tengo prisa contesto, “pues entonces tenemos la misma condición”. Pero si no tengo prisa, me detengo y le pregunto, vamos a definir que quieres decir por respeto…les garantizo la conversación de arriba se repetirá casi ad verbatim.
1Parafraseo la famosa frase “It’s the economy stupid” acuñada por James Carville, estratega de Bill Clinton en su campaña exitosa de 1992 donde le recriminaba a George Bush, que el asunto principal a discutirse para el pueblo estadounidense no era la política pública extranjera ni la guerra fría, sino la economía.
El compañero Fiquito Yunqué ha publicado esta excelente, honesta y a muchas veces conmovedora crónica familiar y su experiencia de cómo la homofobia se ha manifestado en su formación, no sé si llamarla una crónica desde afuera, porque no es homosexual o desde adentro, porque es íntima, pero eso es lo mejor, no hay adentros y afueras y Fiquito lo demuestra en este escrito. Pueden ver la Publicación original (y otros de sus escritos) en su blog: Me mudo a la esquizofrenia . Ha sido un honor que me permitiera reproducirlo en este blog. Gracias Fiquito por publicarlo hoy, Dia Internacional Contra la Homofobia y Transfobia. Disfrutenlo!
“¡Si me sales pato, te mato!”
A Santiago y a Tito. Descansen en paz, mis hermanos.
Recuerdo un domingo a media mañana, yo con muy poca edad, acabándome de levantar y preguntando por mi hermano mayor. Él andaba encerrado en el cuarto. El ambiente estaba bastante cargado en casa ese día. Mi papá se había desaparecido de la casa a hacer diligencias, mi madre estaba que no le hablaba a nadie, y mis hermanos entraban y salían del cuarto muy seguido, pero sin hacer ruido.
Resultó que mi hermano mayor había regresado de una iniciación de su fraternidad, y había sido forzado a caminar más de quince millas –o al menos parte del trayecto- vestido de mujer, con un pantalón corto hecho añicos a propósito para que pareciera falda de flecos, una camisa de manguillos, y un brassiere y un par de tacas que desaparecieron a la orilla de la carretera, tan pronto él y dos gusanos más huyeron de sus torturadores.
Él se había tratado de lavar la cara con una manguera por el camino, lo que dejó su cara más emplegostada aún por el maquillaje que le habían puesto –algo así como Heath Ledger en Batman, pero metido a draga. Arriesgándose a que les dieran una pela, los tres neófitos caminaron como pudieron de madrugada por los campos de Maricao, cuando un campesino conduciendo una camioneta los montó en la parte de atrás y les trajo hasta las afueras de Mayagüez. Cada cual tomó su camino, y mi hermano caminó las últimas tres millas hasta casa. Cerca de las seis de la mañana mi padre lo esperaba, más molesto que nunca, frente a la puerta de la casa. Al ver la indumentaria que llevaba mi hermano, se irritó aún más.
Tan pronto lo tuvo a su alcance, mi padre no le dejó ni abrir la boca. Le conectó este soberano gancho a la quijada que lo desplomó contra una pared de cristal –y milagro fue que la pared no se rompiera. Luego fue levantado por los pantalones, hasta que se rajaron, y mi hermano volvió a caer al piso como una guanábana. Luego de huir de una tormenta de pescozones, mi hermano huyó hasta su cuarto. Continue Reading »“¡Si me sales pato, te mato!”
La Ley 54 del 15 de agosto de 1989 aspira a dar protección a víctimas de violencia doméstica. La misma fué escrita de la manera más amplia posible para así extender su protección al mayor número de personas posibles. Es por eso que al escribirse se usó lenguaje neutro (sin género) y se eliminó el requisito de matrimonio. La Ley define como maltrato:
Toda persona que empleare fuerza física o violencia psicológica, intimidación o persecución en la persona de su cónyuge, o la persona con la quien cohabita o haya cohabitado, o la persona con quien sostuviere o haya sostenido una relación consensual, o la persona con quien haya procreado un hijo o hija, para causarle daño físico a su persona, a los bienes apreciados por ésta, excepto aquellos que pertenecen privativamente el ofensor, o a la persona de otro o para causarle grave daño emocional…
La eliminación de género de este párrafo, así cómo la frases “persona con quien cohabita o haya cohabitado” y “con quien sostuviere o haya sostenido una relación consensual” pudieran interpretarse como inclusivas y permitirían extender las protecciones de esta ley a parejas del mismo sexo. Me consta que en algunos casos así se hizo, yo tuve la suerte de intervenir en uno de ellos exitosamente en la década de los 90.
Sin querer QUEERiendo: Mi columna en el En Rojo de Claridad, publicada hoy, 9 de marzo de 2011
David: You know, Rico, I’m a homo.I may not dress like Jackie Kennedy, but I have sex with men.
(Federico doesn’t talk for a moment, but stands still, completely stunned) Federico: Don’t—don’t talk to me about that. Alright? David: Why should I have to hide it from you? You change your baby’s diaper in my house, you show me a videotape of your wife giving birth. Federico: Where I come from, if men need to do that sometimes, they don’t talk about it
Don’t ask, don’t tell…No preguntes, no digas… éste fue el resultado del compromiso que logró el Presidente Clinton entre aquell@s que se oponían entonces a la participación de gays y lesbianas en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos de América. El acuerdo aspiraba a dar a entender que gays y lesbianas serían bienvenidos en el ejercito en que por décadas ya habían servido siempre y cuando estos gays y lesbianas se mantuvieran en silencio. Una bienvenida condicionada al silencio. Silencio que muchos y muchas han denunciado como tácito endoso a una participación desigual de los beneficios que pudiera ofrecer la membresía de un ejército. El presidente Obama, acaba de firmar legislación que termina con este particular requisito de silencio.
Se puede decir que hay silencios y hay silencios. Quiero alejarme de la expectativa de que caracterice el silencio como bueno, o como malo en contextos individuales. Cuando pensamos el silencio en el contexto de orientación sexual, evocamos el silencio “individual”, ese silencio que mayormente conocemos como “clóset”. Quiero plantear Continue Reading »El Silencio nuestro de cada día…
EL Profesor y académico Alejandro Carpio (amigo mio de feisbuk! :-/) me ha permitido reproducir su ensayo en este blog, por lo que estoy muy agradecido. Este ensayo es lectura obligatoria para toda aquella o aquel que quiera opinar o leer sobre la situación política en la Universidad de Puerto Rico. El contexto temporal y global en el que Carpio inserta a la Universidad de Puerto Rico es indispensable para un buen análisis. Sin embargo, no perdamos de vista que este ensayo, es sobre todo, un ensayo sobre la solidaridad.
by Alejandro Carpio on Saturday, March 5, 2011 at 1:55pm
Las pasadas navidades en Egipto le regalaron al mundo una demostración de amor que muy bien pudo haber constituido un vaticinio de lo que iba a ocurrir un mes después. Miles de musulmanes egipcios se reunieron frente a iglesias coptas a lo largo del país para servir de escudos humanos y proteger a sus compatriotas cristianos del sectarismo que quería hacerse presa de la misa navideña. El lema de la actividad, ideado por el artista Mohamed El-Sawy, era “O vivimos juntos, o morimos juntos”. Ya sabemos lo que pasó luego en El Cairo. El mundo no está tan fraccionado como nos quieren hacer ver, y la solidaridad es prueba fehaciente de esto.
Y en Puerto Rico… Para la misma fecha de los escudos humanos egipcios (6 de enero), se hacía oficial el que nuestro representante en el Congreso federal (con el de DC, Samoa, Guam, etc.) perdiese el poder del voto. Aunque ninguno de estos representantes ha tenido pleno poder de voto, en alguna que otra sesión se les había permitido votar en condiciones especiales (cuando la Cámara estaba en el llamado Committee of the Whole); la cosa es que acabó de perder el asomo del rastro de la eventualidad del rastrojo de la posibilidad del voto, gracias a la mayoría republicana. La pérdida de nuestra representación atrofiada coincidió, pues, con el acto de solidaridad egipcia. Esto es muy curioso, por lo siguiente.
Hace unas semanas, el congresista Gutiérrez, de Illinois, puso en una balanza las acciones represivas de los gobiernos egipcio y puertorriqueño. Gutiérrez ensayaba un asomo de solidaridad y un asomo de representación con un grupo que escasea cada vez más una y carece por completo del otro. La respuesta de Pedro Pierluisi, nuestro “representante” real (a quien le acababan de quitar el poco voto que tenía), merece la atención: Gutiérrez había ofendido al pueblo puertorriqueño al denunciar el uso desmedido de fuerza al que los manifestantes de la UPR habían sido sometidos, al hacer una comparación con Egipto. Defender es representar mal, y representar es callar; el que representa, calla y el que habla, ofende. Estos confusos juegos conceptuales, que viran patas arribas el sentido común, se dan en dos espacios: en el populismo político (término manoseado, pero aún útil) y en el llamado “discurso intelectual” (término igualmente manoseado).
Realmente, uno no debe ser demasiado duro con el comisionado residente: ser solidario no es fácil. Pierluisi, indistintamente de lo que cruce por su cabeza, debe responderle a su jefe, cosa que no es fácil tampoco. El jefe de Pierluisi, para decirlo en palabras bonitas, homenajea a Juan Ponce de León en la semana que abre con el Natalicio de Martin Luther King, lo que parecería ser una metáfora del lío en el que anda metida la Universidad y el país.
I listen to feminists and all these radical gals — most of them are failures. They’ve blown it. Some of them have been married, but they married some Casper Milquetoast who asked permission to go to the bathroom. These women just need a man in the house. That’s all they need. Most of the feminists need a man to tell them what time of day it is and to lead them home. And they blew it and they’re mad at all men. Feminists hate men. They’re sexist. They hate men — that’s their problem. — Reverend Jerry Falwell
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