Todos somos Manny Manuel

Esta reflexión no es sobre Manny Manuel. Es sobre la ausencia de solidaridad en Puerto Rico y la amplia falta de educación sobre  el asunto de los crímenes de odio. Esta reflexión la hago en respuesta a el trato voyerista y amarillista que la prensa corporativa dio a la noticia de que Manny Manuel fue hallado, golpeado, en Santurce. Y los comentarios claramente homófobos y despectivos de gente desde dentro y fuera de la comunidad LGBT.

En el contexto amplio de la violencia en Puerto Rico, es importante que reflexionemos sobre como reaccionamos y/o nos insensibilizamos a la violencia en nuestra cotidianidad. En el contexto específico de la violencia por género y/o por orientación sexual percibidos es urgente que se discuta abiertamente cuan “tolerantes” podemos ser con la violencia y cuanto de nuestra propia homofobia, sexismo, poca autoestima y/o puritanismo trata de justificar, casi hasta el endoso, esa violencia.

El libreto (script) respecto a la noticia de Manny Manuel, empezó con la prensa inmediatamente cuestionando la veracidad del primer comunicado de prensa. No es secreto, un poco al igual que sucedió con Ricky Martin, una extensa parte del pueblo asume que Manny Manuel es gay, aún cuando el rehúsa hablar sobre el tema.La prensa y la policía debatieron públicamente si los golpes eran consistentes con una supuesta versión oficial de los hechos. El voyerismo y cizaña de algunos medios eran obvios. Manny Manuel pasó entonces a ser víctima de las especulaciones que sufrimos los hombres gay , o percibidos gay, cuando somos víctimas de un crimen.

Cómo ilustran estas páginas tomadas de una conversación en Facebook las especulaciones inmediatas fueron acompañadas de juicios y expresiones, tan violentas, crueles y viciosas cómo el incidente que dio pie a la noticia. Las fotos reseñan una de varias conversaciones en las redes de las cuales participé1. La falta de solidaridad en estas expresiones, así como la total ignorancia y la homofobia internalizada que demuestran, hace que miembr@s de la comunidad LGBT, linchen públicamente a la víctima, que se lo buscó por “vellaca” (sic). Nótese también, por favor, como se usa el “femenino” de manera despectiva y sexista por quienes participan en la discusión.

Experimentar esta violencia tan de cerca, me estremeció, no pensaba que la ignorancia y la homofobia fueran tan prevalecientes en la comunidad LGBT2. Además, honestamente pensaba que las organizaciones comunitarias en Puerto Rico, además del trabajo de cabildeo intenso por la legislación de crímenes de odio3, habían hecho un trabajo de educación sobre el porqué de las mismas en “la comunidad”. Ahora tengo serias dudas de que esto en efecto fuese así. Si  la legislación de “Crímenes de Odio” se dio de “arriba para abajo”, o sea los líderes de organizaciones, se reunieron con abogados y abogadas para escribirla y  cabildearla, sin tener una conversación más amplia, esa necesidad, ahora nos explota en la cara, cuando el Senado de Puerto Rico decide eliminarlas del código penal. No parece que la comunidad LGBT  esté comprometida con lanzarse a la calle a defender esa reivindicación que obtuvieron, tal vez, porque no la creen necesaria.

Como esto funciona, basado en los comentarios, es que un sector de la comunidad LGBT piensa que solo el macho heterosexual, puede andar por las calles y ser sexual, ese reino, es exclusivo y cualquiera que lo cruce, o lo rete, en este caso el hombre gay, “se busca”y hasta “ merece” esa pela. Porque ser sexual y expresar el deseo sexual es “una falta de respeto” (¿al macho heterosexual?) Nos salimos de “nuestro sitio” (¿lo asexual, lo que no amenaza?)

Esto no es exclusivo, de la comunidad LGBT, es síntoma también de la comunidad puertorriqueña en general, el derecho del macho heterosexual es incuestionable. De la misma forma vemos como muchas veces se cuestiona si la mujer “se lo buscó” por alzarle la voz al hombre, o por tener la falda muy corta, o el pantalón muy apretado, o el escote muy bajo. Es tan intrínseco al racional general que tanto el Supremo de Puerto Rico como quienes hacen las leyes, piensan que la mujer adúltera no merece la protección de la Ley 54.

Es entonces muy interesante que cuando se cuestiona a esta turba de linchamiento (“lynching mob”) su ausencia de solidaridad y su insistencia de culpar a la víctima, se menciona uno de los cucos victorianos de ese puritanismo hipócrita que nos arropa, la “promiscuidad”. Como si quisieran decir: “Lo siento pero sentir solidaridad o empatía con la víctima de un crimen de odio, significaría que endoso la promiscuidad”. ¡Que tremendo disparate y manipulación de la “razón”! De esto a apedrear a las mujeres adúlteras en la plaza pública, no hay ninguna distancia. El desprecio por la sexualidad es tal que no son posibles ni la solidaridad ni la empatía. Además, queremos a nuestras víctimas, puras, inocentes, virginales para poder llorarles y condenar el crimen. Toda persona que no cumpla con esos requisitos es rechazada como víctima. “Debe haberselo buscado”.

Ya he argumentado que para adelantar el estatus de la comunidad LGBT (y yo también añadiría a las mujeres) hay que retomar ese asunto de la sexualidad y el disfrute de la misma. Ese asunto no está resuelto. La comunidad LGBT ha insistido tanto en desexualizarse e higienizarse, que hemos internalizado todo ese puritanismo fundamentalista que le tiene asco a lo sexual y lo rechaza como si fuese virtuoso rechazar el sexo.

Ha sido tanta la energía invertida en vendernos como “buenos trabajadores” “buenos hijos e hijas” “buenos hermanos y hermanas” “productivos” que un poco nos hemos olvidado que no es por eso que mucha gente nos odia. Nos odian porque tenemos y disfrutams el sexo de maneras que retan la hegemonía del sexo normativo heterosexual, tenemos sexo sin ningún compromiso con la reproducción. Y ese es el asunto que pienso y sugiero, que debemos retomar si queremos de verdad comenzar a querernos y aceptarnos a nosotros y nosotras con nuestra sexualidad.

Si alguna vez a mi me asaltaran o me golpearan en Puerto Rico  no me cabe duda de que no lo reportaría. Ya mis amigos me han contado, desde el policía que se resiste a tomar la querella:  “¿está seguro que quiere reportarlo? ¿Sabe que en la investigación pueden salir cosas sobre usted? Cómo en las preguntas directas o indirectas que hacen los “amigos”:  ¿Y no lo conocías? ¿Y dónde dices que fue esto? Hay por defecto la presunción de que un hombre homosexual tiene que ser causa y cómplice de su golpiza, asesinato o robo.

Esto, claro, permite que nuestros enemigos y enemigas en el Capitolio sigan negando que en Puerto Rico existen crímenes de odio o que sea necesaria la educación con perspectiva de género. Lo que continúa invisibilizando este tipo de violencia contra miembros (y miembras) de nuestra comunidad borrándonos de las estadísticas y récords que competen a los otros ciudadanos, a los ciudadanos de primera clase, los que sí pueden ser víctimas de violencia.

Aunque esta discusión generalmente se da alrededor de hombres gays o trabajadoras sexuales transgénero, me consta que, también hay lesbianas que han sufrido vandalismo a su propiedad (donde la justificación se da en que “le pasa por machúa”, “ah, ella se cree que tiene más huevos que los verdaderos machos, bueno que le pase” o le pasa “porque miró a la mujer de aquel” o a la “muchacha aquella”. Y que es éste racional el que las inhibe de documentar o reportar estos crímenes.

Mientras sigamos ignorantes,  sentenciosos y prejuiciados no podremos ni querernos ni entender mejor la violencia que se despliega y desplegamos contra nosotros basada en el género, en la orientación sexual.  Necesitamos camaradas y colegas, en los partidos políticos que puedan contrarrestar el tsunami de desinformación que sale de la iglesia católica y las fundamentalistas. Necesitamos camaradas y colegas en la prensa corporativa que exijan un mínimo de respeto y dignidad cuando nos cubran. Necesitamos amigos y colaboradores en los medios que puedan hacer campañas educativas de NO A LA HOMOFOBIA y NO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO (no la mierda hipócrita de anuncio closetero que hizo el Canal 4 que ni siquiera dijo la palabra “homofobia” y que solo ayudó al canal 4 en sus relaciones públicas.) Y necesitamos amigos y colaboradores en las escuelas con un claro currículo de educación con perspectiva de género.

Claro, también necesitamos, de alguna forma a comenzar a practicar la solidaridad y la hermandad, si algo aprendí yo de estas conversaciones que tuve en Facebook es que no podemos querer  a nuestro prójimo, hasta que no aprendamos a querernos a nosotr@s también.

Esta columna fue publicada originalmente en 80 Grados 2/3/12 veala aquí: http://www.80grados.net/2012/02/todos-somos-manny-manuel/  la foto de Keith Hering también fué seleccionada por 80Grados.  Puedes también leer los comentarios que otras personas han dejado en 80Grados o dejar el tuyo propio!

Una jornada personal entendiendo y re-definiendo género (Parte I)

Tras una compleja reflexión sobre género
presentada por la profesora Madeline Román, en el vestíbulo de Ciencias Sociales
un estudiante cuestionó que su reflexión era compleja
 y preguntó ¿Cómo le voy a explicar eso a mis hermanas,
 mi abuela en trastalleres? A lo que Madeline contestó:
 “La gente común y silvestre, ya entendieron esto hace tiempo, somos
nosotros en la academia
quienes estamos atrás, tratando de entenderlo.

¿Qué es ser hombre? ¿Qué es ser mujer? ¿Qué es no ser hombre para quien tiene un pene; no ser mujer para quien tiene vagina? ¿Se puede no querer ser hombre ni mujer? ¿Hay que ser hombre o mujer? ¿Que siento que necesito decir a los demás sobre mi género? No intento con este ensayo contestar estas preguntas, ni universalizar mi experiencia y/o reacciones, pero si intento un poco reflexionar cómo he tenido que negociar esas definiciones de género que internalicé como verdades absolutas desde la primera vez que descubrí un pipí, mío, entre mis piernas. Y mi mamá me dijo que eso me hacía un niño/hombre y lo que ser hombre significaba. Crecí con estas definiciones ya escritas para mí. Nunca imaginé que las cuestionaría.

Los cuestionamientos comenzaron una noche de adolescente, cuando de momento, había otro pipí, un nuevo pipí, que no era el mío, entre mis piernas, y se sentía muy, pero que muy, bien.

Entonces, comenzó un camino íntimo y personal, íntimo pero público, sobre que significaba ser hombre y desear otros hombres. Camino difícil y escabroso, porque de pequeño, se me enseñó a planear todo mi futuro, de acuerdo a ese pipí y su rol en la definición de hombre, definición a su vez fijada a la biología y atada a la orientación sexual. Sexo biológico, género, orientación sexual, son una santísima trinidad, que al igual que la otra, termina siendo cuestión de fe, sin un sólo dato científico que la apoye o sustente.

Los primeros homosexuales que vi, los vi en la televisión, creados para la diversión de los heterosexuales. Caricaturas encarnadas por actores, que para hacernos reír, necesitaban burlarse de ese Otro que los define. Personajes homosexuales y asexuales, incapaces de amenazar el régimen patriarcal, heteronormativo, que defendemos todas y todos, a veces, hasta la muerte. La caricatura del homosexual, también nos permitía burlarnos entonces de lo “femenino”. ¿Era precisamente la presencia de lo femenino en ellos lo que los hacía débiles, e histéricos? El patriarcado heteronormativo, mataba varios pájaros de un tiro, no solo se burlaba del hombre traidor de lo masculino, sino que también ridiculizaba e histerizaba lo femenino.

Odié los primeros homosexuales que conocí, eran tan afeminados, que me avergonzaban. Me molestaba que generalmente trabajaran en “beauty parlors”, sin cuestionar que tal vez es donde único les permitieran trabajar en esta cultura y mercado de trabajo tan intolerante de lo femenino en general, como del hombre afeminado en particular.

¿No se me había enseñado que lo femenino era lo inferior? Inconscientemente me resistía a perder ese privilegio masculino radicado en mis huevos. ¿Por qué perder ese privilegio por culpa de mi deseo? ¡Yo no quería ser gay, sólo quería poder tener sexo con otros hombres! Según fui siendo accesible a otros muchos hombres descubrí que son muchísimos los hombres heterosexuales que disfrutan del sexo con otros hombres sin tener ninguna necesidad de sentirse homosexuales o bisexuales. Yo no pude elegir esa ruta, era cada vez más exclusivo hacia lo homosexual. Ya no podía querer seguir acostándome con mujeres.

Ese divorcio o separación de ‘lo sexual/biológico’ (genitales) de lo que es la ‘orientación sexual’ no fue fácil de negociar. Decidir ser homosexual en tanto identidad exigía renunciar no solo al privilegio de lo masculino, sino a algunas profesiones, e instituciones como tal vez, religiosas, académicas o políticas, y muchas otras áreas de tu vida. Además, tiene consecuencias en las maneras en que puedes ejercer tu ciudadanía e insertarte en el mercado de trabajo.

A mí, literalmente, me salvó la vida y me convirtió en activista el libro Gay American History[1], de Jonathan Katz, el cual encontré en la Biblioteca Lázaro de la UPR RP. (Por eso es que es importante supervisar y denunciar el hecho de que bibliotecarias afiliadas a iglesias cristianas estén censurando nuestros libros de las bibliotecas del país, pero eso es tema para otra ocasión).

Separar las nociones de sexo biológico de la determinación de orientación sexual, sin embargo, no resolvió el issue de las representaciones de género en nuestras comunidades. La orientación sexual gay o lesbiana nunca dio cuenta de la gama de expresiones de género en nuestras comunidades. Seguimos organizándonos alrededor del binomio hombre/mujer donde se le da mayor valor a las expresiones de género que más acorde estuvieran con los genitales, o sea, mientras más masculinos los hombres y más femeninas las mujeres, mejor estima se disfrutaba en la escala del deseo.

Las mujeres “femme”, y el hombre “butch” eran premios codiciados. Esa fidelidad a la representación de género que fuera de acuerdo a las expectativas que tenemos de los genitales, también fue premiada fuera de la comunidad, con mejores posibilidades de empleo, mejor acceso a educación y menor riesgo de bullying o de violencia. Y así seguimos organizándonos, replicando y re-produciendo un sistema del deseo homo que re-produce la desigualdad de poder inherente al binomio hombre/mujer.

Hace poco conversando con un nuevo amigo, hubo un silencio incómodo al descubrir que visitamos discotecas específicas en los mismos tiempos e inclusive tuvimos un amigo en común. Pero nunca nos conocimos. Fue un momento de des-encuentro en lo que había sido una noche encantadora, un poco de coraje o resentimiento entender que posiblemente no nos conocimos entonces por esos códigos del binomio hombre/mujer que se convierten en barreras y nos dividen. Ese racional da pie a que los más “butch” no permitan que se les vea con afeminados, y se excluían como parejas, tendiendo hombres butch a buscar otros hombres butch, y los mas afeminados a buscar otros afeminados.

Regresando a mi adolescencia, aún trataba de disociar el sexo biológico de la orientación sexual, sin la necesidad de entender las construcciones y re-presentaciones de género. Fue entonces que una noche, vi una de las mujeres negras ¡más hermosas que había visto en mi vida! Trabajaba de mesero en un bar de muy poca reputación (si alguna). Tina Llegó de madrugada con otra mujer, también negra, también hermosa, también voluptuosa…

Pero de mis continuas confrontaciones con las representaciones de género y cómo las mismas se relacionan o no al sexo biológico y se relacionen o no a las orientaciones sexuales, reflexionaré en la segunda parte de este artículo.

Notas:

[1] Gay American History: Lesbians and Gay Men in the U.S.A. T.Y. Crowell, 1976; reprints Avon, 1977; Harper & Row, 1985; New American Library 1992. Number 3 on list of 100 Best Lesbian and Gay Nonfiction Books, a project of the Publishing Triangle, the association of lesbians and gay men in publishing.

ESTE ENSAYO FUE PUBLICADO ORIGINALMENTE EN REVISTA CRUCE, VISITALA! LAS FOTOS TAMBIÉN FUERON ESCOGIDAS POR REVISTA CRUCE.

 

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NO HAY PEOR SORDO QUE EL QUE NO QUIERE VER

LOS LETREROS DE OCCUPY

Dia 5 de la ocupación

Dia 5 de la ocupación

En el día 5 me acerqué a OccupyWallStreet. Me acerqué sin esperanzas, sin expectativas, pero con gran interés por conocer mas sobre lo que allí pasaba. No había recibido ninguna información en la prensa corporativa, pero sí había recibido mucha información en los medios alternos, que para mi, ya no son alternos, sino vitales.

Al parecer un grupo de gente, la mayoría jóvenes, blancos, de varios sexos, se sumaban al movimiento de indignados en el Planeta Tierra.

Me alegró mucho que fueran jóvenes, en verdad, los adultos les hemos robado su futuro, les hemos dejado un planeta enfermo y educación y servicios de salud onerosos y difícil de accesar. El sueño de una casa propia cada vez es mas inalcanzable, y hemos permitido las condiciones que permiten que una joven o joven esté totalmente endeudado antes de los 25.

Aprovecho para señalarle a la lectora (o lector) que llegué ese día, desesperanzado, cansado e indignado soy un hombre mayor, que ha dedicado gran parte su vida al servicio público y al activismo, actualmente desempleado. Desechado como basura por un gobernador (Cuomo) que prefiere recortar cientos de millones en servicio público a los ciudadanos de su estado (Nueva York) antes que subir un centavo en impuestos a las corporaciones billonarias en su Estado.

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En Puerto Rico el voto gay no vale ná

Voto gay va al zafacón

Voto gay va al zafacón

En Puerto Rico, los candidatos y/o funcionarios políticos, desafortunadamente, actúan como si estuvieran en campaña todo el tiempo. Sin embargo el comienzo de la radicación de planillas a la Junta Electoral marca el inicio oficial de la campaña electoral en Puerto Rico. Para mi tristeza, y a veces sorpresa, he visto muchas de mis amistades en FaceBook inmediatamente colgar en sus muros anuncios o fotos de candidatoxs (generalmente blanquitxs, mayormente hombres) sonreídos y un animado endoso. El endoso generalmente es ciego: “Este es mi candidatx, respáldalo tu también” o “Fulana radicó, a la lucha para el triunfo” alguno que otro endoso resalta que tal vez el candidato va a pintar los residenciales públicos o arreglar ciertas carreteras o algún tipo de promesa cosmética, populista, “va a luchar por todos nosotros”, “tiene experiencia y valor para resolver nuestros problemas” sin precisar cuales son esos problemas, cómo se van a resolver, o cual es la experiencia. En fin, un endoso que representa un cheque en blanco a un candidato o candidata estrictamente porque están radicando bajo la insignia del partido que la persona quiere que gane.

Generalmente pregunto, ¿Ya leíste su plataforma?, ¿Cuáles son sus compromisos? ¿Algún compromiso específico con nuestra comunidad LGBT? ¿Al menos la L y la G?; ¿La G? ¿Es su plataforma feminista? En un 100% la respuesta es “no se.” Si acaso, se me informa (en tono frío y escueto) que eso vendrá después. Esas preguntas, que para mi hacen sentido, son recibidas como adversariales y conflictivas, se me deja saber que “estoy buscando pelea”. Continue Reading »En Puerto Rico el voto gay no vale ná

El buen hombre

Esta columna fue publicada originalmente en el suplemento En Rojo de Claridad el 4 de octubre de 2011. Enlace original http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=CF71022EF56216DA84CCA3FE2C24B5E9

Padre-Hijo“Yo no tengo estudios ni escuela, pero tengo estos dos brazos, fuertes, para que a su hija nunca le falte nada”
Esas fueron las palabras que mi padre le dijo a mi abuelo, cuando fue a pedir la mano de mi madre. Mi abuelo recordaba que le impactó la sinceridad en su tono y expresión y que nunca dudó en darle su consentimiento. Mi padre nunca falló su palabra. Fue un excelente proveedor, a veces con dos trabajos. Nunca lo oí quejarse de tanto trabajo, excepto cuando se quejaba que no podía estar más tiempo con nosotr@s. De hecho, cuando fue vendedor de puerta en puerta, vendiendo “vacuum cleaners”, halló maneras de incorporarnos en las demostraciones para acompañarlo. Las propiedades que adquirió, casa, carro, y más tarde un local para su propio negocio, siempre los adquirió en acuerdo con nosotr@s, y siempre nos recordaba “mi esposa y mis hijos se merecen lo mejor, lo compro para ustedes.”2  Mi padre siempre tuvo claro lo que es ser un buen hombre. Un buen hombre es un hombre de familia,con esposa e hijos, para quienes él debe ser un buen proveedor. En la medida que sea exitoso, en esa medida culmina su meta de hombre.

“La mujer mía se queda en la casa cuidando a mis hijos”
Ésas fueron las palabras que mi madre escuchó decir a mi padre, una noche, cuando al llegar de trabajar encontraron a la niñera golpeándome. Mi madre  me cuenta, siempre emocionada, que en ese momento confirmó que mi papá la amaba. De niño, yo oía emocionado a mi madre contarme las historias de cómo mi padre la cortejó, de cómo la “pidió”, de cómo se casaron. Cuando en él trabajo con organizaciones comunitarias y luego en la Universidad de PR descubrí el feminismo, esta frase, tan romántica como mi madre la recuerda, cambió. Aprendí que la frase era sexista, discriminatoria y que objetificaba la mujer como propiedad. Lo que entonces no me enseñaron con la teoría fue que aún podía, y debía, seguir apreciando el brillo en los ojos de mi madre cuando lo cuenta, eso lo aprendí más tarde. Mi padre siempre compartió con mami la obligación de cuidarnos. Cuando no estaba trabajando, siempre estaba con nosotros. Fue rara la actividad a la que papi asistiera que no nos llevara . Una vez crecimos y pudimos protestar pues no compartíamos sus mismos intereses, ni la edad de sus amistades, entonces siempre se iba con mami. Mami fue su novia hasta que él murió y eso, ser hombre, padre, jefe de familia lo enorgullecía, lo constituía. Lo hacía sentirse completo. Mi padre siempre tuvo claro lo que es ser un buen hombre. Un buen hombre, ama a su esposa, ama a sus hijos e hijas incondicionalmente. Un buen hombre es un padre de familia, presente y provee dirección a sus hij@s.

“Si un día me entero que tuviste una pelea y perdiste, te voy a dar otra pela”
Estas palabras me marcaron para siempre. Me las dijo un día en que por casualidad llegaba y yo estaba a punto de pelear (realmente coger una pela, yo nunca aprendí a pelear) en una acera. Desde entonces ya me daba miedo pelear por miedo a perder. Mi padre nunca se enteró del bullying.  Mi padre siempre tuvo claro lo que es ser un buen hombre. Un buen hombre, sabe defenderse y no tiene miedo.

Siempre recuerdo a mi padre en Septiembre, cuando cumplía años, nunca recuerdo el mes en que murió. Aunque, en general, soy terrible con las fechas. Nunca he entendido esa obsesión, muy humana, de casar los eventos con las fechas.  Asi que en este mes lo recuerdo más que otros meses, y siempre que lo hago, trato de hacerle justicia a su memoria. Tal vez es síntoma de que me pongo viejo o tal vez el tiempo me hace más sensible. Pero a veces trato de entender, qué significaba ser padre para mi padre. ¿Hay algún sentimiento “universal” asociado a ser padre? No conozco personalmente qué se experimenta cuando nace un hijo biológico. Nunca he querido tener hijos desde pasada la adolescencia, aun cuando una muy querida amiga mia me pidió mi semen/semilla, nunca quise.  Imagino que se sienten grandes esperanzas e imagino que sentiría miedo de no poder protegerlo a cada segundo de su vida. Sentiría miedo también de cuánto amor puedo darle, cuánta esperanza. Se habla mucho de lo que un padre quiere para su hijo y de la posible decepción que un padre siente al tener un hijo gay. Pero casi nunca se habla de la decepción del hijo, que no puede darle a su padre, hombre heterosexual, lo que él quiere.

Pienso, sin embargo, que esa definición de género, que formó e inspiró a mi papá fue siempre la brecha que no pudimos superar. Esa definición de género que principalmente mi madre, pero también mi padre, inculcaron en mí, hizo imposible que nos aceptáramos mutuamente, yo a él como padre, él a mí como hijo. En discusiones con algunos amigos, he pensado que fue la definición de hombre, de hombría, que no sólo formó a nuestros padres, sino que les sirvió de refugio y de inspiración para salir adelante en tiempos pasados, creó una fisura, que muchos no pudimos rebasar.

El padre de Tommy siempre fue un buen proveedor. Pero siempre se llevaba sólo a su hermano menor en visitas a diferentes deportes. Tommy me contaba cuán incómodo se veía su padre cuando estaba a solas con él. Cuando lo necesitó económicamente, siempre estuvo presente. Una vez, necesitó un guardarropa completo para un nuevo trabajo, su padre se lo surtió todo. Sin embargo, el silencio entre ellos fue la constante que definió su relación. Lo mismo con Chino, y con Ángel, y también Miguel. Todos hijos de padres buenos, todos convencidos de que la distancia establecida por esa expectativa de género, era la única brecha insalvable en sus relaciones con su padre.

¿Y cómo salvar esa brecha, que a veces es abismo, que a veces ensordece con su silencio siempre ya presente desde las primeras dudas? Con mi padre, esa brecha, no se cerró. Cómo tampoco pudieron cerrarla Tommy, o Ángel, o Chino. Todos seguros de que nuestros padres nos querían pero conscientes de esa distancia. Recientemente con otros amigos, hemos podido describirla como una especie de “nostalgia por lo que pudo haber sido.” Nuestros padres nos querían, nos amaban incondicionalmente, pero, qué hubiera sido si el niño fuera más “hombre”, qué de la boda y de los nietos, y en mi caso, unico hijo varón, qué pasará con mi apellido, aquí quedó, aquí murió. Mi amigo Edgar me propone que es una decisión terrible, porque para poder aceptarnos como “hombres de bien” tienen que renunciar a esa definición de hombre que los formó y que los hizo hombres de bien, productivos, hombres de familia. ¿Es más fácil  “to mourn the son” que “to mourn the self”? A pesar de mi visibilidad como hombre gay y de lo mucho que había leído, confieso que nunca tuve las palabras, el conocimiento, para tal vez, sentarme con mi padre a discutir este asunto preciso.

Aun en conversaciones con amigos míos que han tenido hijos, que han “pasado” el apellido y que pueden sostener una pelea física con alguien y ganar, aún sienten ese algo que les falta a sus padres cuando se miran. Algo que todavía les hace incompleto. Pienso que es claro que no podemos todavía separar la palabra hombre de la palabra heterosexual. Un hombre tiene que ser, para ser completo, un hombre heterosexual. ¿No es eso lo que quería decir Tomás Rivera Schatz cuando se refería a que su hija, producto de adulterio, tenía un “padre completo” (heterosexual, adúltero y con corteja.) Esa definición de hombre, que hizo imposible una mejor relación entre mi padre y yo, es la definición a la que apuesta la campaña “promesa de hombre” de la administración de Fortuño, infame precisamente por su reivindicación del machismo y el despliegue machista en sus discursos, debates y comunicaciones. Mucho se habla de cómo controlamos el cuerpo de la mujer, pero, poco se habla de que también, en esa constante, siempre presente vigilancia y disciplina del género, se controla el cuerpo del hombre, también se nos dice qué podemos hacer y qué no podemos hacer con nuestro cuerpo. Sí, se ha otorgado mas valor y primacía al cuerpo del hombre, sobre el de la mujer, sí se han otorgado más privilegios al cuerpo del hombre sobre el de la mujer, pero a qué costo! Somos todos y todas esclav@s de esas estrictas definiciones de géneros que insistimos contra natura, en unión a lo biológico y a la orientación sexual.

Poder cambiar esta dinámica de forma esperanzadora, sería uno de los beneficio de una educación que, desde temprano, introduzca una perspectiva de género y sobre el género. Hoy sé que soy, al igual que mi padre, y muchos otros padres heterosexuales, un hombre de bién, y que ser buen hombre no depende de que mi pareja sea mujer u hombre. Ser hombre tampoco depende de que tenga hijas o hijos.  Ser hombre no depende de que pueda pelear (y ganar) en la calle, y mucho menos de que la genitalia entre mis piernas determine que soy “jefe de familia” o que sea quien tenga la última palabra en las decisiones de mi hogar. Ser un hombre de bien tampoco depende de mi acceso al dinero y de si puedo o no proveer para mi familia. Eso también es importante saberlo en tiempos de depredación económica, en una economía salvaje que persigue quitarnos a todos y todas los recursos para mantenernos a nosotr@s y a nuestros seres queridos. ¿Cuántos padres responsables no se sienten menos hombres en estos días, cuando los salarios de hambre y el desempleo imperan?3 Una educación con perspectiva de género y sobre género, podría ayudar a cerrar esa brecha entre algunos padres y sus hijos. Les daría las herramientas a futuros padres para entender a sus hijos y a los hijos de hoy las herramientas para tratar de cerrar la brecha y también para aceptarse de forma más completa.

Notas:
1- Esta columna es especifíca a la relación entre algunos padres heterosexuales amorosos y sus hijos Queer. No pretendo hablar por las relaciones con las hijas o con las madres, y reconozco que no todos mis amigos Queer varones, tuvieron las mismas experiencias.

2- Reconozco y recuerdo a quien lee que era una economía un poco diferente, la economía salvaje, neoliberal, no permite que una parte de la pareja se quede en casa.

3- No refiero al padre ausente, irresponsable que no siente obligación hacia sus hijos e hijas. Me refiero al otro padre al “castrado” o “menos hombre” por estar desempleado y sin opciones en esta economía maldita.

Del debate público bi-polar o cómo contribuimos a ponerlo todo en Blanco y Negro

(Este ensayo fue publicado originalmente en La Revista Cruce -http://www.revistacruce.com/politica-sociedad/del-debate-publico-bi-polar.html )

Como activista Queer en NYC he observado que uno de los mayores retos que enfrentan los grupos LGBT con los que he colaborado, es el de establecer una identidad que nos describa de forma justa. El trabajo es cuesta arriba pues las grandes organizaciones con los grandes presupuestos tienden a monopolizar los medios de comunicación y de paso, homogeneizar una comunidad tan diversa que ni siquiera puede ponerse de acuerdo en su acrónimo (LGBT; LGBTTQIA; LGBTTQQITSA; LGBTTQIA POC, y algunas variaciones.)[1] Esto es importante porque a la hora de priorizar cuáles son nuestros objetivos, nuestras prioridades desaparecen, se esfuman y/o se transforman en las de las grandes organizaciones LGBT –dirigidas mayoritariamente por hombres blancos gay.

Por ejemplo, el Sylvia Rivera Law Project, el Audre Law Project, Queers for Economic Justice y F.I.E.R.C.E son organizaciones cuyo trabajo está dirigido a organizar comunidades Queer de color[2] en la Ciudad de Nueva York. Los problemas que interesan a estas organizaciones tienen que ver con justicia económica, racismo, exceso de presencia policiaca en sitios donde se reúnen las comunidades Queer de color, pobreza económica, problemas relacionados con inmigración, problemas de jóvenes o adolescentes de nuestras comunidades, falta de representación legal digna, apoyo a personas LGBT encarcelad@s, representación y apoyo durante vistas administrativas, acceso a programas de beneficiencia, liberación sexual, etc. Es difícil describir cuán invisibles nos sentimos cuando se reporta en los medios noticiosos corporativos: “Gays contentos con Obama”, “Comunidad Gay dá un paso adelante en su lucha por ser admitidos en el ejército de EEUU”, “Comunidad Gay logra que se reconozcan los crímenes de odio” o “Comunidad Gay unida en celebración de Matrimonio gay en NY”. Todos estos titulares, sentimos en muchas ocasiones, presentan una visión distorsionada de quienes muchos y muchas de nosotras somos. Ninguna de estas noticias están en nuestra lista de prioridades.

Aquell@s que atendemos a los derechos de inmigrantes estamos decepcionados con Barack Obama, quien el año pasado estableció un record de deportaciones de 400,000 personas. Tampoco pienso que personas LGBT desempleadas, o que hayan perdido sus casas durante la crisis hipotecaria fabricada por el mercado, tengan razón para estar alegres con la falta de soluciones y de liderato que el Presidente Obama ha demostrado. Personas LGBT pacifistas no tenemos interés alguno en adelantar la “causa” de entrar al ejército de EEUU. Constantemente hemos tenido que preguntarnos cómo impactar las noticias sobre nuestras comunidades con nuestras propias visiones. El actual formato bi-polar que nos brinda un reportaje “balanceado” nos invisibiliza constantemente, además de que empobrece y embrutece el debate público.

En Puerto Rico, por ejemplo, recientemente hubo que lidiar con el atropello verbal, virulento y homofóbico que se dirigía a nuestras comunidades desde el programa SuperXclusivo de WAPA TV. A pesar de las numerosas expresiones de líderes de la comunidad en Puerto Rico en cómo contrarrestar este ataque, los medios sólo cubrieron al sector que defendió la censura (que mayormente vino de EEUU), y al director presidente de WAPA TV. El debate, que fue muy pobre, se quedó entre: si las expresiones de Kobbo Santarosa eran homofóbicas o no y un pedido a la FCC de censura que creo nunca determinó nada. Muchas fueron las cartas de políticos que desde Estados Unidos advertían sobre el contenido de la televisión puertorriqueña. La prensa ignoró en ese instante todo el debate que hubo en algunos de los “medios sociales” sobre los posibles desaciertos de: a. hacer mollero contra un programa de televisión en Puerto Rico desde los Estados Unidos, un despliegue más de cómo aún las agencias en EEUU pueden servir de agentes colonizantes y no de cambio; b. el peligro de usar y legitimar las herramienta de la censura, herramienta que Morality in Media y otros grupos han utilizado en muchísimas ocasiones contra nosotras y nosotros[3]; y c. el obstáculo que puede provocar para establecer coaliciones con otros grupos en nuestra sociedad que no creen en la censura o que han sido injustamente censurados.

Ese hubiera sido el debate enriquecedor en los medios, una diversidad de voces hablando y discutiendo cómo resolver el issue del atropello verbal a la comunidad desde el programa SuperXclusivo y no un debate sobre lo obvio: si las expresiones de la vaca sagrada de WAPA TV eran o no homofóbicas. Eso se caía de la mata, lo eran. Los medios noticiosos, de hecho, perdían credibilidad cada vez que lo planteaban como pregunta.

Este constante embrutecimiento y simplificación de los debates que hacen los medios noticiosos corporativos nos afecta por varias razones.

- Impide que nuestros aliados y otras personas en nuestras comunidades nos vean como multi-dimensionales y que piensen de nosotros como ciudadanos completos e inmersos en la vida social de nuestro país con ideas diversas sobre cómo impactar y resolver nuestros problemas locales.

- Impide nuestra habilidad para hacer coaliciones y colaboraciones con otros grupos que hacen multitud de trabajo de base comunitario y no gubernamental.

- Impide la formación de una comunidad LGBT más amplia, mejor informada, más diversa y con más opciones de integración visible a la sociedad civil.

- La búsqueda de la nota “balanceada” que repite como el papagayo el contenido de comunicados de prensa desde los extremos polarizantes institucionaliza mentiras y desinformación en el altar del “sagrado balance”.

Por ejemplo, cubrir el issue de “crímenes de odio” desde una perspectiva fanática que propone que todo crimen contra un homosexual es de odio y la perspectiva de que tales crímenes no existen y dejarlo así, sería lo que en medicina se conoce como “malpractice”. Todos y todas sabemos que sí, que en Puerto Rico han asesinado gente porque son gay, lesbianas o transexuales, la mayor carga la han sufrido las transexuales. Pero, en Puerto Rico también matan mucha gente porque son novias o esposas, porque son negros, dominicanos, etc. Algunas y algunos son simplemente mas fácil de matar que los otros. La respuesta simplona de los medios de plantear que el debate importante es sobre si existen los crímenes de odio o no, polariza la discusión y la sitúa dentro de una burbuja, extirpándola quirúrgicamente del total de cómo se vive la violencia en Puerto Rico. Esto, simplemente, no sirve de nada excepto para sensacionalizar un problema que nadie quiere tocar mientras nos absuelve a todas y todos de nuestra responsabilidad para encarar el problema desde una plataforma múltiple, a largo plazo, con una infraestructura adecuada y no la discusión entre comunicados de prensa de una panacea que no ha resuelto nada en ningún país que se ha implementado.

En fin, es bien difícil capturar la diversidad, intereses y capacidades políticas de la comunidad LGBT de la manera que los medios corporativos procesan la información. La necesidad de polarizar todo asunto y de entonces presentar los polos extremos como una noticia balanceada, embrutece y empobrece las oportunidades de diálogo, además de que institucionaliza las distorsiones y las mentiras como parámetros aceptables de una discusión.


[1] Guía para los acrónimos: L – Lesbianas, G – Gay, B – Bisexual, T – Transsexual, T – Transgénero, I – Intersex, TS – Two Spirit (indio nativo americano), Q – Questioning (persona que no está segura de cuál es su orientación sexual), Q – Queer (no straight), A – Aliados (heterosexuales que trabajan por los derechos LGBT).

[2] Comunidades de color, se refiere a toda comunidad que no es blanca Europea, esto incluye, quieran o no quieran, a los Latinos.

[3] Para ver un ensayo excelente advirtiéndonos sobre el uso de la censura y/o de la moral cómo parámetro de censura pueden revisar Buchi y los peligrosos encantos de la moral del compañero Rafael Antonio Ruiz Ayala.

Sin Querer Queeriendo: ¿Arango descubre su trasero?


Iris Chacón debe estar celosa, desde su anuncio del coolant, ningún culo había jamaqueado a Puerto Rico de una manera tan potente!

Nunca pensé que mi próxima columna para En Rojo sería dedicada al alegado tercer ojo de Roberto Arango. Bueno, tampoco nunca pensé que se lo vería! Y que se lo vería desnudo, (algunos dicen “sumiso” otros dicen “hambriento” todos y todas admirando su flexibilidad.) Sin embargo, el alegado objeto de admiración de Arango, entra al “Hall de La Fama de los Culos en Puerto Rico”, junto al de Narciso y al de Iris Chacón, porque admitamoslo, esos son los tres que han causado estrépito en Puerto Rico, y que nos han dado oportunidad de conocernos mejor. El de Narciso nos develó el legado racista de la tradición hispana en Puerto Rico y sus consecuencias inmediatas y presentes. El de Iris Chacón con un anuncio de Koolant estremeció a PR develando que nuestra obsesión por ese centro de gravitas era tan fuerte que ninguna censura nos obligaría a negarle a nuestros hijos e hijas exposición a aquel “tremendo Koolant” aún cuando el anuncio fuera al mediodía. Ahora, el honor le toca al Culo bastardo, el que no ha sido reconocido, pero que cuya paternidad se achaca a Roberto Arango, quien se niega a descartar la posibilidad de que en efecto, fuera de el. Claro, nada nuevo, este “ojo de huracán de pasiones” (para algunos hermoso), comprueba lo que sabemos, que nuestros políticos tienen ano, que a veces como muchos y muchas, lo retratan, y que tal vez lo usan para cosas que no necesariamente tienen que ver con cagar. ¿Que significa esta develación del ano político para Puerto Rico? ¿Que podemos aprender de ella?

A primeras podemos aprender que la homofobia sigue viva y rampante. En algunos de los medios noticiosos se ha tratado el asunto con un voyerismo repudiable y una homofobia latente (no pun intended). Los comentarios que se dejan debajo de algunas de las noticias son violentos, insultantes, homofóbicos y misóginos. Ah si, también son partidistas. Observamos que inmediatamente se han re-articulado discursos que solapadamente cuestionan la capacidad de un legislador o legisladora para ejercer sus funciones de acuerdo a su sexualidad y el disfrute de la misma. Discurso que en otras instancias ha sido esbozado por el mismo Arango. De momento nos hemos encontrado personas de la comunidad LGBT y sus aliad@s recordandole a la gente que el issue importante no es si la orientación sexual es relevante a la hora de examinar la capacidad de ejercer cómo legislador. La honestidad, si lo es.

Me dió gracia ver a Bathia fingiendo estar horrorizado, pretendiendo que no quería ver ese hoyito peludo, masculino. Sus ojos lo traicionaron pues parecian decir: “Ver en El Vocero, el pandero abierto espatarrao de quien te gritó pato en el 2004, PRICELESS.

A segundas nos damos cuenta de que le educación sexual no solo hace falta en las escuelas, sino también para adultos. Hay profundo desconocimiento de la sexualidad en general. Tanto desconocimiento que cabe preguntarse que hubiera pasado si la foto se hubiera descubierto en un servicio para heterosexuales y no para hombres gay. He visitado muchísimos lugares de citas para heterosexuales en Internet y puedo asegurar que muchísimos hombres heterosexuales gustan de retratarse en la misma pose y solicitar dominatrices, de esas con latigos y paletas, las de las botas de charol altísimas y que a veces usan dildos negros, gigantescos. De hecho, esas dominatrices son de las mejores pagadas en la profesión mas vieja del mundo, pues muchos hombres heterosexuales prefieren pagarles a ellas que confesar a sus esposas sus mas íntimos deseos y placeres. Sin embargo, los comentarios en las redes sociales parecen identificar a ese fondillo, que yo veo como “agresivo”, un ano “in charge”, como uno sumiso, y por tanto homosexual. Amigos, hace tiempo no vivimos en Kansas!

Por último Sigue leyendo que falta lo mejor

Por que reparar lo que no está dañado?

Columna originalmente publicada en 80grados, donde prefiero dejen los mensajes.

Una tarde, que aún recuerdo como ayer, estaba en casa de mi vecino, ambos teníamos 15 años, yo acababa de ser aceptado a la UPR, el estaba en grado 11. No recuerdo porqué comenzó el juego de manos pero nos empatamos a pelear, creo que fue por un disco. De repente y sin que nadie me avisara, allí en el piso de su cuarto, estábamos teniendo lo que los gringos llamarían “very hot sex”. Luego de los orgasmos, corrí a mi casa, me bañé y me tiré en la cama a mirar el techo. ¿Dos hombres podían hacerlo igual que un hombre y una mujer? Digo, en teoría creo que lo sabía pero cómo que no lo “sabía” de veras hasta que “me pasó a mi”. No nos atrevimos a mirarnos a la cara cómo por una semana. Esto se repitió por unas tres semanas, luego de eso, ya ni bochorno nos daba. De hecho salíamos juntos en parejas con nuestras novias a las que no podíamos esperar a acompañar a sus casa después del cine o de un baile, para ir a “conocernos” biblicamente. ¡Que mucho salté su verja después que sus padres se acostaban!

Sin embargo, en casa, mientras miraba mi techo, era diferente. Yo quería entender aquella pasión, aquel deseo incontrolable. Estaba seguro que si lo conocía y entendía mejor, podría ponerle riendas, hacerlo mío y no al revés. De algo si estaba seguro, no era homosexual, yo no quería ser ni mujer ni estilista. ¿Era esto una fase?, ¿Era yo bisexual? Bisexual, de hecho, me sonaba bien cool. Pero no sabía como iba a acomodar eso con mi futuro: una carrera, una esposa vitalicia y una parejita de hijos, (un nene y una nena).

Luego de escapar de mi casa, aún adolescente, me lancé en una exploración plena de mi sexualidad, de mis deseos. El cielo era el límite. No sólo porque así dice la frase, sino porque había aprendido que mi deseo me tenía el cielo prohibido. Lo que en ese tiempo me importaba poco pues teniendo sexo con otros hombres ya me sentía en las nubes. Y nunca regresé hasta que….

De nuevo se discuten en estos días las infames “terapias reparativas1”. Esta vez ante la revelación de que el afeminado esposo de Michelle Bachman2, Marcus Bachman, utiliza su clínica (que recibe fondos federales) para “curar” homosexuales con terapias Cristianas3. Las terapias reparativas han existido por muchísimos años y no son exclusivas de EUA. Todavía recuerdo a un buen amigo mío a quien su padre drogó y secuestró a la República Dominicana en los primeros años de la década de los 90. Mi amigo sufrió vejámenes que rayaban en la tortura. Su padre, un reconocido comerciante de Bayamón que asistía a la misma iglesia que mi padre, no soportaba tener un hijo maricón. Este joven adolescente luego de varias semanas pudo convencer al doctor que había cambiado a heterosexual y que necesitaba volver al hogar y a su familia para fortalecerse. El doctor, o le cogió pena o le creyó y aprobó su regreso a Puerto Rico a pesar de que mi amigo nunca pudo mostrarle una orgullosa erección en respuesta a las fotos pornográficas de mujeres con que lo bombardeaban.

En el pasado, muchos hombres adultos han entrado voluntariamente a estos tratamientos, la mayoría con algún tipo de conexión religiosa y que se han agrupado en un movimiento que se auto denomina el “Movimiento ex-gay.” Los resultados que estos grupos reclaman son sospechosos y de hecho, hay otro movimiento que se llama el “Movimiento ex ex-gay.” Que agrupa toda la gente que ha entrado al movimiento ex-gay y fracasado en su empeño de cambiar de orientación sexual.

No es sorprendente que muchas organizaciones de la comunidad LGBT denuncien el movimiento ex-gay cómo uno de falsos profetas. Para hacer esto han reclutado a científicos, psiquiatras y psicólogos que advierten que estas terapias son engañosas y que no logran cambiar la orientación sexual4. Además se ha comenzado a documentar los efectos a largo plazo de estas terapias, entre ellos alcoholismo, depresión e incluso suicidio. Para mí es importante que las organizaciones LGBT combatan este movimiento con ciencia, pues muchos y muchas de las que solicitan su ayuda, son padres y madres preocupados y/u obsesionados con cambiar la orientación sexual de sus hijos e hijas adolescentes. Much@s de los cuales serán enviados a estos campamentos de oración forzada (“pray the gay away camps”). Para mi es importante que se difunda la información científica que denuncia cuán dañinas pueden ser estas terapias y ofrecerle esta información científica a padres que realmente quieren conocer sus opciones y así evitar que niños y niñas sufran estos vejámenes.

Sin embargo, pienso que en atender esta necesidad, hemos desatendido otro asunto igual de importante. Y es la reafirmación de que muchos de nosotros y nosotras, no nos interesa resolver el issue de si se puede o no cambiar la orientación sexual, porque no queremos cambiar! Es importante que se diga y se repita, a mi me gusta quien yo soy, no quiero cambiar.

Entiendo que puede ser mas rentable política y legalmente hablar de inmutabilidad y reclamar que la orientación sexual, heterosexual y homosexual es fija, (lo que también le da mucha tranquilidad a los heterosexuales y les permite dormir mejor.) Pero es importante que recordemos a quienes no nos conocen, que nuestras vidas, no son esas vidas trágicas que a veces los medios noticiosos y/o de entretenimiento y distorsión nos presentan.

Si me pidieran que comparara mi vida a una película, la misma sería Priscilla, Queen of the Desert. Mi vida ha sido un viaje, por muchos diferentes paisajes y territorios, con amigos y amigas divers@s, persiguiendo tal vez la felicidad, el placer, la novedad, y en el camino descubriendo además, la amistad, la solidaridad, la hermandad, el dólor y la pérdida. Conociéndo a través del viaje, mis cualidades fuertes y las no muy fuertes. Aprendí a llorar, sin miedo, sin vergüenza y aprendí a vivir, como muchas y muchos aprendí a hacer limonada con los limones que encontré. Forjando principios y eticas de vida, aprendiendo a honrar otras vidas, aprendiendo a decir adiós, y siempre dispuesto a decir hola. Puede decir el lector o lectora que me lee, que esa también ha sido su vida, y que ese viaje es el mismo irrespectivamente de la orientación sexual. Yo estoy de acuerdo. Pero si no quiere usted cambiar la suya, por que asume que yo quisiera cambiar la mía?

Y nunca regresé hasta que… pude fortalecerme, hasta que aprendí a aceptarme a mi mismo. Hasta que aprendí a derivar placer de retar las estrictas gríngolas que la construcción del género inflexible nos impone (hay que redimir lo lúdico diría una ex-profesora). No quise volver hasta no poder retarme a mí mismo a escapar de esa cárcel heteronormativa que se construye alrededor de la ilusión de un género, torturado y encadenado en un matrimonio polígamo no consensual, con la orientación sexual y con la biología. No volví hasta que comprendí que para escapar la cárcel del género y para sobrevivir, no solo yo, sino mi comunidad, también tenía que cuestionar, retar y tal vez destruir las instituciones de la iglesia, la nación y la familia.

No volví hasta mucho después de enchularme de Héctor, o de Pedro y hacerle el amor en su motora. No volví antes de enamorarme de Michael, el italiano, y de Michael, el Griego, y Michael el de Santa Cruz. (esa santísima trinidad siempre la recuerdo al mismo tiempo porque fueron contemporáneos.) No volví antes de enamorarme ciegamente de David Morales y de perderlo.

No volví antes de poder re-definir y poder apropiarme de una definición de familia que no está atada a lo sanguíneo, y conocí mas hermanos; Tomás Vazquez, Feliciano Rodriguez, Charlie Perez y Manuel Sanchez. No quise volver sin haber ido a todos los parties de mujeres de Jurutungo! Ni de incluir en mi familia mujeres como Aíxa Ardín, Olga Orraca, Lilliam Irizarry, Liza Gallardo. Hombres cómo Sebastián Colón e Isaac Kwock enriquecen mi vida de formas inimaginables, todo el tiempo. De hecho, recientemente, con mi madre biológica saliendo de una coma en el hospital, fueron Lilliam, Aíxa y Liza quienes me cargaron, nutrieron y cobijaron durante días de gran debilidad, vulnerabilidad y miedos.

No quise volver sin saber lo que es vivir vestido de mujer por varios meses. Ni quise regresar antes de haber amado a un hombre trans.

Y al regresar, regreso celebrando, una vida llena de experiencias buenas y malas, que me han forjado y me han guiado y me han dado alegrías y dolor. Experiencias que tal vez al igual que tú con tus experiencias, no cambiaría por nada porque gracias a ellas soy hoy quien soy.

Así que cuando oigas de Terapias reparativas, de aversión o de oración para cambiar la orientación sexual de homosexuales, recuerda, no sólo no funcionan, no solo son dañinas5, además de informarle a la persona que Asociación Norteamericana de Psicología condena éstas terapias y advierten de posible depresión y suicidio y que no hay un ápice de evidencia sólida de que den resultado. También recuerdale que, a la gran mayoría, tampoco nos interesan, no queremos cambiar!

Tom Robinson – Glad to be Gay

1Una serie de métodos enfocados al cambio de la orientación sexual de homosexuales y bisexuales para convertirlos en personas heterosexuales o para eliminar o disminuir sus deseos y comportamientos homosexuales. Se han probado muchas técnicas, incluyendo la modificación del comportamiento, la terapia de aversión, el psicoanálisis, la oración y el consejo religioso. – http://es.wikipedia.org/wiki/Terapia_de_reorientaci%C3%B3n_sexual

2 Candidata en las proximas primarias del partido Republicano Estadounidense para el cargo de President@ de USA. Una de las favoritas del sector del “Tea Party”.

3http://theweek.com/article/index/217149/is-michele-bachmanns-husband-trying-to-cure-homosexuals

4http://www.hrc.org/reparativetherapy/

5http://www.beyondexgay.com/article/eldaño

Sin querer QUEERiendo: Escribiendo sobre SIDA

Columna publicada 8/10/11 en suplemento EN ROJO de Claridad (enlace al artículo original al final)

Keith Haring - IgnoranceRecientemente accedí a escribir un ensayo sobre SIDA. En los años tempranos de los 90 milité en ACT-UP PR. Un pequeño grupo de activistas que pensábamos que el gobierno de PR estaba tratando de ignorar y esconder la epidemia de SIDA y que sus políticas al respecto estaban manipuladas tanto por la iglesia Católica cómo por la incompetencia. De hecho, en 1992 fue Claridad o el En Rojo quien nos dió el espacio para hablar de las experiencias comunitarias de los que estabamos bregando con el SIDA.

Fue un tiempo intenso en el que muchos y muchas debatimos moviéndonos de un lado a otro, haciendo multiples cosas, tratnado de hacer lo mejor. Recuerdo que en el pequeño grupo de activistas de ACT-UP, todos y todas también eramos voluntarios de otras organizaciones, hospicios, buddy systems, prevención. Tratando de detener la epidemia, la ola de discrimen y desprecio que acompañó el SIDA fue avasalladora.

Entre mis trabajos voluntarios estuvo el de visitar y acompañar pacientes de AFAPS (Asociación de Familiares y Amigos de Pacientes de SIDA) y el Sabana Litigation and AIDS Civil Rights Project1. Colaboré con el Proyecto Punto de Encuentro, colaboré con la Iniciativa Comunitaria de Investigación, era poca gente haciendo mucho trabajo. Trabajo que no veiamos nunca premiado pues la gente, vecinos, amigos, conocidos, ex amantes, compañeros, simplemente seguían muriendo. Los trabajadores de la mayoría de las agencias estaban tod@s sobrecargados, quemados, cada vez mas casos, cada vez menos esperanzas y menos seguridad de empleo.

Y cómo si fuera poco cada conversación, cada pedido de apoyo, cada transacción o comentario sobre el SIDA esos primeros años estaba acompañada de las mismas preguntas y dudas y datos, los falsos mezclados con los ciertos, los ciertos presentados de forma sensacionalista, prejuiciada. Me cagaba en la prensa todos los días Continue Reading »Sin querer QUEERiendo: Escribiendo sobre SIDA

Del matrimonio Gay y su llegada a NY

Publicado originalmente en 80Grados, enlace al final:

The “desires” for a better life for some are always already predicated on the permanent structural abeyance of the collective unmeet needs of the many –the rabble. The asymmetric relationship between sanctioned elite, normalizing desires and the subsidizing of these desires by mass unmet needs are at the heart of this society. –Edgar Rivera Colón

Soy un producto de la generación del slogan Paz y Amor. Me sabía de memoria desde pequeñito la canción de Camilo Sesto, “Amor Libre”. Además de eso crecí y me formé dentro de un movimiento Gay todavía joven que recordaba las verdaderas razones por las que existía. La lucha que acogió el nombre de la barra “Stonewall” se dió contra el abuso policiaco y por la liberación sexual. La lucha de Stonewall no se dió, como cotorrean ahora algunos activistas, por conseguir el matrimonio gay. De hecho, Sylvia Rivera, mujer transgénero puertorriqueña a quien se le acredita haber comenzado el revolú que se formó en Stonewall, era una mujer comunista, liberacionista, co-fundadora de STAR.1 Muchos y muchas de los que la conocimos hemos concluido que Sylvia Rivera2 debe estar revolcándose en su tumba al oírse acreditada con la victoria del movimiento LGBT en obtener el derecho a casarse en el estado de Nueva York. Es irónico que sin embargo a pesar de reconocer la contribución de Sylvia Rivera y las muchas otras personas de géneros y reputaciones sospechosas que en Stonewall se reunían, la agradecida comunidad gay dejó morir el proyecto GENDA (Gender non-discrimination Act) en el Senado este mismo año.

Muchos de los que crecimos creyendo en una agenda de justicia social y liberación sexual, observamos atónitos, a veces impotentes y a veces con coraje, cómo el “movimiento gay” en los últimos cinco o seis años concentró la gran mayoría de sus recursos económicos, humanos y capital político en una agenda tan conservadora como la de obtener matrimonio. ¿No fue la lucha de Hardwick v. Bowers, precisamente la lucha por sacar al Estado de nuestros dormitorios, de nuestras camas? Poco a poco observamos cómo la “agenda gay” se fue de-sexualizando y se hacía claro que los nuevos “power brokers”, principalmente el HRC (Human Rights Campaign) pero también GLAAD (Gay & Lesbian Alliance Against Defamation) y el NGLTF (National Gay & Lesbian Task Force) se movieron en una dirección que se alejaba del ideal de liberación que tenía su base teórica en posiciones políticas asociadas a la izquierda y se acercaban a la derecha ansiosos de reproducir sus paradigmas heteronormativos y requisitos de asimilación y hetero-normalización. No queremos cambiar el mundo, no somos amenazantes, somos “iguales”. Nadie, nunca preguntó, ¿Iguales a quién?

Una de las grandes confusiones de la gente joven del movimiento LGTB en Estados Unidos y en Puerto Rico es que no conocen la diferencia entre conceptos como “izquierda” y “liberal”.3 En USA al igual que PR las organizaciones nacionales han podido vender la agenda matrimonial como una reivindicación de Derechos Humanos, progresista y tal vez revolucionaria. Esto en Puerto Rico ha sido fácil ya que la comunidad LGBT está tan estigmatizada que pronunciarse a favor de la misma es cosa de “izquierdistas y ateos”. La derecha religiosa ha logrado establecer que ser “hombre de bien” es estar contra “lo homosexual”, de ahí el que sea tan difícil para nuestros políticos pronunciarse a favor de nuestras comunidades.

Pero volvamos al matrimonio: el 26 de julio de 1996 se hizo público un edicto endosado por muchísimos activistas queer, académicos y aliados proponiendo una visión a seguir alterna, Beyond same-sex marriage: A new strategic vision for all our falies & relationships. Muchas fueron las voces que se unieron a esta denuncia y la literatura que se produjo al respecto.4 Sin embargo, pienso que la suerte ya estaba echada, las organizaciones norteamericanas nacionales, con fondos provenientes en su mayoría de hombres gay blancos ricos, y/u fundaciones controladas por los mismos decidieron que el matrimonio gay (y lésbico) sería la causa que más fondos y recursos humanos recibiría, y detrás se alineó mucha otra gente y sus organizaciones, porque en USA “you follow the money.” Muchos de los que fuimos activistas del SIDA que observamos a nuestros amantes y nuestros hermanos de familias extendidas morir solos, sin sus parejas a su lado, o desahuciados por una u otra familia biológica de la cual habían sido expulsados, sabemos que el matrimonio otorga privilegios. Sin embargo, en los finales de los 80 y los 90, nuestra exigencia no era el matrimonio gay, nuestras exigencias estaban mucho más acordes con las exigencias de esta proclama: democraticemos los privilegios, redefinamos lo que es familia y núcleos familiares.

Creo este es el momento adecuado para aclarar que no creo que esa responsabilidad de democratizar los derechos privatizados en la unión matrimonial es exclusiva de la comunidad LGBT. Pienso que esta democratización de beneficios y privilegios también compete a los y las heterosexuales. Sin embargo, mi experiencia con heteros ha sido igual de decepcionante. Todas las amistades heterosexuales que en algún momento se me acercaron para denunciar lo asimilista de la agenda del matrimonio entre personas del mismo sexo, poco a poco, todos y todas se han casado. Unos para accesar beneficios de salud, otras para poder utilizar los dormitorios para matrimonios de la universidad donde iban a estudiar, otro para darle ciudadanía a su pareja (cosa que gays y lesbianas todavía no podemos hacer ya que las leyes que reconocen nuestros matrimonios son solo estatales), otras para poder bautizar sus hijos, dos o tres para comprar una casa, otros porque sus familias se lo han pedido, otras porque salían mejor rindiendo planillas como matrimonio! Así que un día me cansé de este doble estándar y resolví que estaba equivocado, que esos derechos privatizados que se le otorgan a la institución del matrimonio deben estar al alcance de todos y todas las que se quieran casar.

El otro ángulo que quiero discutir es que a pesar de este diálogo interno sobre la deseabilidad o no de utilizar todas nuestras fuerzas y recursos en obtener el matrimonio gay, el debate público que llegó a los hogares de todo el mundo fue el que los medios noticiosos decidieron: el debate entre la comunidad gay y los religiosos fundamentalistas. A los medios noticiosos les encanta repetir las sandeces que dice cualquiera sin hacer el mínimo “fact-check”. Que si el matrimonio es una institución que nunca ha cambiado desde el principio del mundo (FALSO). Que si los niños (¿y niñas?) tienen derecho a tener un padre y una madre en cada hogar (give me a f***ing break!); que si la civilización se va a acabar; que si la raza humana desaparecerá; que por eso es que hay huracanes y terremotos. Muchas veces ignorando, que el matrimonio, como figura legal (que es la que les interesa a la comunidad gay y lesbiana) ha estado siempre en evolución. Por ejemplo, antes los curas católicos podían casarse (hasta que la iglesia temió perder sus propiedades con tanto futuro heredero). Por ejemplo, antes sólo los ricos podían casarse; por ejemplo, en USA los blancos no podían casarse con las negras (y viceversa). Esa figura legal ha estado en constante evolución, pero para los medios noticiosos siempre fue mucho más fácil mantener el nivel del debate en un nivel de escuela elemental, 2do grado como mucho. No había manera para muchos de nosotros y nosotras que queríamos impactar el debate de manera inteligente y productiva.

Así que con todo este bagaje, me senté el viernes por la noche a observar, en Internet, el voto final sobre la legislación que permitirá a parejas del mismo sexo casarse en el estado de Nueva York, donde vivo. No voy a negar que me emocionó ver el proyecto pasar. Pienso que legalmente era lo justo. Sentí un placer perverso que balanceó el bochorno ajeno al ver a Rubén Díaz senior, el senador-reverendo demócrata, balbucear incoherente y furibundo su oposición al resultado de la votación. También me emocionó ver a Tom Duane, tratar de articular un discurso sumido en la emoción y presionado por el tiempo. Siempre le he tenido afecto a Tom Duane, no es explicable. Abrí una botella de vino y brindé una copa. Dos días después participé en la gran parada LGBT de NY, donde la inmensa  mayoría celebraba el paso de la legislación. Yo también llevaba un leterero, él mismo decía: “Will marry for health benefits”.

  1. Street Transvestite Action Revolutionaries, creado en 1970 para defender los derechos de transexuales y de los niños y niñas queer que huían de sus hogares y vivían desamparados en la calle.  Tanto Sylvia como Marsha P. Johnson, la otra co-fundadora, hacían trabajo sexual para alimentar y darles cobija a los jóvenes que se refugiaban en su albergue. [?]
  2. Sylvia Rivera también fue asociada con sus colaboraciones tanto con los “Young Lords” y los “Black Panthers”. El Centro Comunitario de Lesbianas y Gays en Manhattan New York le prohibió la entrada por varios años por exigirles que les ofrecieran guarida a los jóvenes queer sin vivienda en NYC. [?]
  3. John Démilio hace esta denuncia articuladamente en New Politics, Summer 2008Vol:XII-1Whole #: 45 Can the Left Ignore Gay Liberation? [?]
  4. Para una lista sugerida por favor comuníquense conmigo.

Publicado originalmente en 80Grados: http://www.80grados.net/2011/07/del-matrimonio-gay-y-su-llegada-a-ny/